Donde vemos humo, es que hay fuego...


Aparte de hablar de felicidad y de cosas bonitas, como estre Blog se trata de un espacio donde expongo mis pensamientos tal y como son, hoy me veo obligado a hablar de una de las cosas que menos me gustan en este mundo. Y no exagero.

Quien me conozca de verdad sabrá que pocas cosas me ponen de tan mal humor como nuestro amigo el tabaco. Hablo de que la gente lo fume a mi alrededor. Pero, especialmente, que un amigo, amiga o aunque sea sólo un compañero, esté fumando en mi presencia. A todos aquellos que hagan esto, les envío un mensaje: fumad lo que queráis, no me importa, yo no soy el perjudicado. Pero delante mío, guardaos la cajetilla en el bolsillo. No esperéis tener una agradable conversación conmigo en caso contrario.

Y es que me desespera el tabaco y su humo, de forma casi irracional. Acepto que la gente se emborrache y se drogue y se mutile si quiere, pero cuando hablamos de humo (tabaco y porros, ojo, que tampoco se libran) es MI aire el que se contamina por algo que NO quiero. Y lo que más me fastidia es que esto ocurra con gente de mi edad, con jóvenes que pueden hacer todo lo que quieran y que tienen el mundo a sus pies, con un cuerpo sano y perfecto y con una larga vida saludable. Muy tonto hay que ser para tomarte tú el veneno para las ratas.

Existen muchísimos argumentos para dejar de fumar. Muchísimos también para no empezar. Las razones para fumar varían mucho de una persona a otra, lo que no varían son las consecuencias. No sólo a largo plazo (cáncer, etc). Bah, esta claro que a mí no me va a tocar (ilusión de invulnerabilidad, se llama), total, si solo fumo de vez en cuando. Hablo también de efectos a corto plazo: reducción de la capacidad pulmonar (como deportista que soy, sólo hace falta preguntar a un fumador cuanto tarda en caer agotado, y sin fumar exageradamente. Se cansan antes de empezar. Como ya sabréis el deporte es una de las mejores fuentes de salud y felicidad), se estropea el aliento, los dientes, el gusto, el olfato, el humor, la concentración decae, surge la abstinencia, y sobre todo deja toda la ropa y el pelo apestando a muerte durante un par de días.

No pretendo convencer a nadie de que deje el tabaco, sólo dejar claro lo que pienso de esa conducta. Habrán oido muchos comentarios y muchas razones para dejarlo, pero es evidente que no es posible hacer cambiar esta actitud así como así. Tal vez si la gente del entorno más cercano les hicieran abrir los ojos, se salvaría otra persona de convertirse en un zombie con olor a humo.

Aquí he encontrado una página para los que quieran informarse de algo más (no sólo de esta declaración enfurecida, sino también de cosas científicas, provadas, etc): composición del tabaco, efectos a corto y largo plazo (también económicos), motivos por los que se empieza a fumar y por los que se sigue fumando... y algunas curiosidades impactantes.

Está en archivo Word, es esta: Tabaquismo

Gracias al departamento de Educación Física del Colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid por la página.

Comentarios

  1. ....................vale ni una calada más charles..............

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  2. holaaa como no fumadora entiendo tu postura, aunque no la comparto 100% es decir, existe la individualidad humana y la capacidad de decisión propia y si tú "obligas" a esas personas a que no fumen en tu presencia, ¿no estás cortando esa libertad? (a mí siempre y cuando no me echen el humo en la cara no me molesta,cada uno es mayorcito para saber lo que quiere y lo que no quiere para su cuerpo y vida) Con esto no quiero crear polémica sólo expongo mi opinión. Un saludo!! :)

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