¿Qué pasaría si lo perdieras todo?

Igual que los sentimientos son una poderosa herramienta para darte cuenta de lo que estás pensando, e igual que la tristeza te avisa rápidamente de que algo está fallando, existen otras técnicas, otras estratagemas, para ayudarte a cambiar rápidamente a un estado de ánimo positivo. En este caso me voy a centrar en la gratitud: darte cuenta de lo afortunado que eres.
Para ello es muy útil (mejor dicho: a mí me resulta muy útil) plantearme, dentro de mi cabeza, la siguiente situación límite: imaginarme que todas las personas que conozco se mueren mañana. Sí, así de sopetón es una barbaridad, por supuesto, pero si se sabe sacar partido mental es muy recomendable.
Me imagino, por ejemplo, a una persona muy conocida, un amigo o amiga o pareja o familiar, o un compañero con el que no tengo tanta relación como querría, a alguien. Y me imagino que mañana, de golpe, me dicen que se ha muerto. De la forma más traumática posible (parece pesimismo rotundo a simple vista, angustia por la muerte, etc, en realidad el sentido es otro bien distinto, enfocado como siempre hacia la felicidad). El caso es visualizar la imagen, con sentimiento, o con todo el sentimiento que quieras poner, da igual, es hacerte a la idea de la situación hipotética (y roguemos que siga siendo así, no se lo deseo a nadie)
Este "juego mental" es también muy interesante para ver hasta qué punto llega tu relación o tu afecto por una persona. Muchas veces la gente, ante la muerte de un conocido, se lamenta. Frases como "ojalá hubiera podido decirle lo mucho que le quiero", "ojalá pudiera haber hecho las paces con él/ella", "ojalá ...". Ahora, vuelta a la realidad. La persona que se había ido no se ha ido, sigue aquí. ¿Por qué no le dices todas esas cosas, o le demuestras todas esas cosas que has imaginado? Cuando una persona se muere (yo soy de la opinión de que no hay vida después de la vida, es decir, después de la "muerte", a lo mejor cambio de parecer conforme crezca...), cuando una persona se muere no le importa un pepino lo que digas, dejes de hacer, te arrepientas ni gaitas, porque directamente no le "importa" nada, no "existe". Y además, el esfuerzo es también inútil para tí, porque lamentándote no vas a conseguir cambiar la vida de la persona que ya ha muerto, aunque te puede ser útil para cambiar la vida de los que sí siguen vivos. Y ese es el caso, plantearte una situación ficticia para darte cuenta de lo que realmente te importa, de lo que realmente valoras, de lo que te hace feliz.
Siempre hay cosas que quedan guardadas cuando hablas con los demás. Siempre tienes algo guardado para los demás que no sacas nunca: tus verdaderos sentimientos, cuánto o cómo valoras realmente a esas personas, qué es lo que la hace importante para tí, o cómo te gustaría realmente que fuera tu relación con ellas: tal vez tener más contacto, hablar más, o hablar de otra manera más profunda; tal vez arreglar una discusión, enterrar el hacha de guerra, pedir perdón, reconocer tus errores, abrirte a la posibilidad (hermosa posibilidad) de volver a estar bien en tu relación.
Pues bien, todas esas cosas, ¿no son las que tienes que mostrar día a día, antes de arrepentirte de no hacerlo? Si haces esta reflexión, ¿crees que actuarías igual? ¿Seguirías enfadándote por tonterías, poniendo caras, hablando a las espaldas, mintiendo, conspirando, desconfiando, culpando a los demás, pasando de ellos, despreciándolos, creyéndote superior a ellos, discutiendo como si te fuera la vida en ello, seguirías siendo negativo/negativa? (creo que me he pasado con la retahíla de acciones malas, pero espero que la idea sea clara xD)
Si actúas como crees que tendrías que actuar, ¡estupendo! Sigue así, eres una persona de mucha valía (o muy pasota, depende). Si crees que algo debe cambiar, ponte a ello. Ponte a valorar lo que tienes, las personas que tienes. Una persona es rica en tanto en cuanto tiene unas personas que valora y que la valoran, cuando tiene relaciones sinceras y profundas.
No intentes abarcar todo, concéntrate en los problemas que más te molesten o las personas que más te importen. Intenta llevar un día a día constructivo. La frase "vive como si fuera tu último día" lo resume muy bien, pero yo la cambiaría por "vive como si fuera el último día de las personas que valoras". Y esa valoración puede ser positiva (amigos) o negativa (enemigos, pero con los cuales te gustaría estar cordialmente)
Nunca está de más explorar dentro de uno mismo, dicen que es la clave de lo que pasa por fuera. Y ante todo, sed optimistas: la vida es un juego, te dan puntos por sonreir y pierdes una vida cada vez que lloras. Por suerte es un juego cooperativo.

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