To criticize or not to criticize, that is the question


Normalmente criticamos aquello que no nos gusta, cómo una forma de opinión. Así, sabemos que las críticas bien hechas son constructivas y ayudan a mejorar determinados aspectos de las cosas.

Si criticamos el comportamiento de una persona delante suya, le damos a entender que hay una parte de esa persona que no nos agrada y que, por lo tanto, sería interesante que cambiara. Si criticamos algún aspecto del trabajo de un compañero, también le damos las claves para mejorar. Incluso también nos es muy útil la llamada "autocrítica", pero no hablaré aquí de ella.

En general, hay que medir nuestras críticas, sobre todo si son a personas, ya que pueden hacer daño. Una ligera crítica constructiva de vez en cuando y realizada con tacto no es lo mismo que la crítica sistemática o "poner verde" a la otra persona.

También, siempre debemos intentar no criticar a la gente a sus espaldas, ya que no se pueden defender de nuestras acusaciones y además contribuyen a crear mal rollo.

Pero en este artículo no trataré un aspecto tan amplio como son las críticas y la aceptación de las críticas hacia uno mismo, no.

Aquí voy a hablar de "criticar sin conocer", o lo que es lo mismo, basarse en las primeras impresiones para juzgar algo de forma peyorativa.

Todos, al conocer a una persona, emitimos una serie de opiniones antes incluso de que hayamos intercambiado una sola palabra con ella. Son las primeras impresiones, que también son "prejuicios", y con ellos hacemos una valoración general de la persona a partir de su aspecto externo.

Estas primeras opiniones son automáticas y pueden ser útiles para calibrar con qué tipo de persona nos encontramos, pero... ¿son siempre ciertas estas impresiones?

¿Qué pasa cuando una persona nos causa mala impresión al principio? Podemos entonces pasar a criticar a una persona, aunque la hayamos acabado de conocer, o más frecuente, sin ni siquiera conocerla.

Ocurre lo mismo cuando criticamos un libro sin habérnoslo leído, una película sin haberla visto nunca, una filosofía sin haberla estudiado, un método sin haberlo practicado, un deporte sin haberlo probado nunca.

Si queréis buscar ejemplos de gente que critica sin conocer, podéis buscar cualquier foro en Internet o comentarios en cualquier página de opinión, en los que una gran cantidad de personas critican aquello que no les gusta, es decir, lo atacan directamente, eso sí, sin saber nada del asunto.

Si X saca un libro, habrá gente criticándole: "X es un charlatán, solo quiere ganar dinero a costa de los incautos, todo lo que dice son montones de chorradas,...". Mucha de esta gente ni siquiera ha intentado leer el libro primero para forjarse una opinión.

En cualquier debate de actualidad, cualquiera puede opinar y criticar sin tener la más mínima noción del tema del que se está debatiendo...

¿Lo vais pillando?

La crítica sólo tiene sentido basada en información, en información más o menos objetiva que resulta de nuestra experiencia al probar aquello que precisamente no nos gusta.

Antes de criticar un libro, intenta leértelo y luego podrás criticarlo de forma justificada.

Lo mismo ocurre con un deporte, con una filosofía de vida, con un método para conseguir algo... mucha gente dice "no funciona" antes de intentar aplicarlo a su vida.

Una vez que nos informemos convenientemente, nuestra opinión y nuestra crítica estarán fundamentadas en algo real y no es simples especulaciones, prejuicios y rumores.

Así que yo recomiendo informarse sobre algo o alguien antes de criticarlo sin fundamento. A lo mejor el 80% de las veces nuestra opinión respecto a esa cosa o persona no cambia, pero... ¿y el 20% de las veces en los que nuestras primeras impresiones son erróneas?

Ya sabéis el dicho de que "las apariencias engañan". Las apariencias de algo o alguien hacen que nosotros, basándonos en experiencias pasadas o los que nos diga la gente, clasifiquemos las cosas antes de conocerlas, o de haber intentado conocerlas.

Pero en este mundo que es tan rico y que presenta tantos matices, ¿no sería una pena perderse a una gran persona por haberla tachado al principio como desagradable? (o aburrido, o soso, o borde... sin conocerlo siquiera) ¿No sería una pena dejar de lado un método que puede ayudarnos a ser más felices, simplemente porque no nos de "buena onda" al principio? ¿Cuántas cosas nos perdemos en este mundo por criticar las cosas sin conocerlas?

Y, al profundizar en algún tema, en el peor de los casos podremos confirmar nuestras primeras impresiones. En el mejor, puede que nos llevemos una sorpresa agradable.

Y, mientras tanto, lo mejor es posponer nuestra opinión hasta que sepamos lo suficiente del tema.

Un saludo! :D

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