Artículo especial nº 100: Motivación


¡Hoy estamos de centenario! Con este artículo, serán 100 los ya publicados desde hace un año que empecé el proyecto de este Blog. Como conmemoración, hoy he querido escribir un artículo especial.

En primer lugar, ya he cambiado la imagen de fondo: en la encuesta de diseños ganó “fuego púrpura” con más del 40% de los votos, así que aquí la tenéis.

Y en segundo lugar, hoy me gustaría hablar de un tema que todavía no he tratado hasta la fecha, pero que es importante. Hablo del ¿por qué? De este blog. ¿Por qué empecé con este blog? ¿Cuál es mi motivación para escribir de forma más o menos frecuente?

Para entenderlo, daré unas pequeñas pinceladas sobre quién soy yo.

PEQUEÑA HISTORIA DE MI VIDA

La gente que me conoce desde hace un par de años dice que he sufrido un “cambio radical”. Los que me conocían desde antes incluso, a veces ni me reconocen por la calle, o, al reconocerme, se quedan sorprendidos. Parece mentira que yo fuese esa misma persona que hace 3 ó 4 años.

EL “YO” PRE-CAMBIO

Si hubierais preguntado a alguno de mis profesores de mi época del colegio sobre mí, hubierais oído algo así como: “es un chico inteligente… pero es muy rarito, no se relaciona, es bastante conflictivo”.

Hace 3-4 años y más atrás yo era una persona introvertida a más no poder. Mi estado físico era bastante chapucero (según mi maestro de Taekwondo, yo estaba “fofo” cuando empecé. De hecho, siempre me pone como ejemplo de mala forma física xD). No era muy social, no solía quedar mucho con mis amigos que, aunque los tuviera, eran pocos, y me era complicado relacionarme con más gente aparte de mis amigos de toda la vida. Tenía poca tolerancia a la frustración, y a la mínima que alguien me picaba o molestaba, yo saltaba de forma violenta y descontrolada (de hecho fui al psicólogo un par de veces por dicho motivo). Ya en mi época de adolescente tardío, en la que me empezaron a gustar las chicas poderosamente, lo recluía todo en mi imaginación y era incapaz de iniciar ninguna interacción con la chica que me gustaba. Llegaba a pasar días enteros pensando en la chica en cuestión y fantaseando, pero de vuelta al mundo real, me paralizaba, y eso me causaba mucha decepción en mi vida.

Mi cabeza sólo tenía hueco para pensamientos negativos. Es cierto que no fue una infancia traumática ni mucho menos, porque he vivido en un núcleo familiar sano y he tenido buenas influencias de los demás, pero aún así, era inexplicablemente infeliz. Inexplicablemente, porque yo no sabía el porqué de las cosas. No entendía por qué no era feliz, por qué no me relacionaba mejor, no entendía cómo iba esto del mundo.

Y así fueron pasando mis días. Terminé el colegio, la ESO y empecé bachillerato. Y entonces se empezó a advertir un cambio.

Me lo he preguntado muchas veces, pero todavía no sé qué desencadenó ese cambio. Probablemente fueran muchos factores. Tal vez mi cerebro terminó de pasar la adolescencia, tal vez fueron causas hormonales, tal vez fue gracias a hacer un deporte como el Taekwondo, o iniciar una nueva vida con un grupo de gente parecida a mí, o tal vez mi encuentro con el verdadero amor, o un poco de todo, o simplemente suerte. El caso es que, de alguna forma, cambié. De forma drástica.

EL “YO” POST-CAMBIO

No voy a describir mi mentalidad actual porque sólo tenéis que echarle un vistazo a estos artículos para daros una idea de quién soy “yo” hoy en día.

Mi proceso de cambio se puede resumir en “abrir los ojos”.

El principal problema que tenía antes de cambiar es que vivía alejado de la realidad, completamente. Me evadía en mis mundos de fantasía sin darme cuenta de que eso me causaba una profunda infelicidad. Me veía a mi mismo de una forma completamente opuesta a como me veían las demás personas en mi vida.

Ahora, puedo decir que “he abierto los ojos”. Ahora soy consciente de muchísimas cosas de las que antes no tenía ni idea. ¿Quién me iba a decir a mí que los pensamientos negativos atraían cosas negativas a mi vida? ¿O que yo podría mejorar drásticamente mis habilidades sociales? ¿Quién me hubiera dicho a mí que a estas alturas de mi vida estaría dentro de una relación estable con una chica maravillosa, que ha llenado mi existencia de experiencias fantásticas?

Si alguno recuerda el mito de la caverna de Platón, podría decir que he alcanzado a ver el Sol.

Y ahora mismo estoy inmerso en un camino de constante autosuperación y búsqueda, buscando llegar al tope de mi potencial, si lo hay.

Pero igual que Platón, una vez que veo el Sol no me quedo indiferente.

Porque recuerdo mi época “en las sombras”, y veo, horrorizado, como la inmensa mayoría de las personas que conozco sigue teniendo “sombras” en su mente. Sigue con los ojos vendados ante algunas verdades, cosas que disminuirían su infelicidad y aumentarían su felicidad, sin duda.

Todavía veo gente triste, enfadada consigo misma por mil razones. Gente que no sonríe, que se queja por todo y que se lo toma todo a mal.

También veo a gente que se molesta con facilidad. Que no perdona a la ligera. Gente que despotrica contra otra gente a sus espaldas y vive con rencor y con resentimiento.

También aquellas personas que se ponen a sí mismas en un altar y escupen a su alrededor, sin darse cuenta de que toda su vida ha sido un regalo de aquellos a los que escupe.

Gente que vive por debajo del 5% de su potencial, que se resigna a seguir viviendo amargado porque algo, o alguien, les ha hecho creer que no merecen la pena como personas.

También, aquellos que no conciben que el mundo se pueda cambiar. Aquellos absorbidos por el conformismo y la resignación, por la impotencia. Aquellos que desconocen el poder de la voluntad humana.

Por último, todos aquellos que, por justificar su infelicidad o acrecentar su ego despreciando a los demás dicen la famosa frase de “las personas nunca cambian”. “Tú no puedes cambiar, eres así”. “Nunca llegarás a ser…”. “Los sueños son imposibles”.

… Pues bien, yo era todo lo anterior. Y lo reconozco. No ha sido fácil darme cuenta de esto, pero es cierto. Y también es cierto, que he cambiado.

Y si puedo cambiar yo, una de las personas más negativas que pudiera haber, puede cambiar todo el mundo.

Y sí, se trata de eso. De una sola palabra. Un sueño para algunos, una quimera para otros: “CAMBIO”.

Cambiar las cosas, cambiarte a ti mismo, para MEJORAR.

Y es un camino en el cual, me he dado cuenta, no puedo andar solo.

Y entonces surgió este Blog. Un Blog destinado a gente que conozco y a gente que no conozco. Un portal donde dar a conocer las enseñanzas que me ha brindado la vida, por suerte, y esperar que puedan servir también de ayuda para otras personas. Una forma de dar a conocer mi “yo” interno, de desahogarme y de plasmar mi creatividad y mis ideas.

Una forma, muy modesta, de intentar cambiar el mundo.

Un proyecto que sin duda habría abandonado antes de empezar si no hubiera sido por todos vosotros, lectores asiduos o esporádicos, conocidos o anónimos, críticos o “fans”, que habéis pasado por aquí.

Cada vez que uno de vosotros me decía “me gusta mucho tu blog”, o, mejor aún “tu blog me ha servido de ayuda”, pienso que todo esto merece la pena.

Feliz 100 artículos.

Un saludo! :D

Comentarios

  1. :D
    ¡Gracias Señor X!
    P.D.: no sé cuando me afeitaré xD

    ResponderEliminar
  2. wow yo soy una de esas personas que no a visto el sol aun por lo que parece...;) aver si despues de leer esto...

    ResponderEliminar
  3. creo que un poco tarde para escribir en este articulo pero me pareció muy bueno, felicidades por ese cambio en tu vida, mientras leía parecía que fuera pasado enfrente de mi partes de mi vida y que con el tiempo también a cambiado, estos momentos que uno recuerda y puede dar gracias a la vida, a dios y a nosotros mismos por ser lo que somos y vivir como lo hemos echo.

    hay mucho que mejorar y aprender, por esta razón es que nuestra vida es vida y nosotros podemos tener todos los días nuevos metas, ambiciones, deseos y ilusiones, gracias por el post y espero siga así, esta es la primera ves que entro y creo que valió mucho la pena.

    gracias saludos a todos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario