El mapa no es el territorio



RESUMEN “PARA VAGOS”:

Al recibir información por nuestros sentidos, la “filtramos” teniendo en cuenta nuestros valores, creencias, ideas, experiencias, cultura, estado de ánimo, etc.

La representación de la realidad dentro de nuestra cabeza es como un “mapa”, que nunca es exactamente igual al “territorio”. De un mismo territorio se pueden hacer muchos mapas.

Podemos ser más tolerantes con el comportamiento el otro y entenderlo mejor si admitimos que una misma realidad tiene muchas interpretaciones dependiendo de muchos factores personales.

Las personas recibimos a cada momento millones y millones de “bits” de información, por medirlo de alguna forma. Sin embargo, nuestra capacidad de procesamiento es muchísimo más limitada. Es por eso que nuestra mente “filtra” la información que obtenemos por nuestros sentidos externos: vista, oído, gusto, tacto y olfato.

Al filtrar la información, perdemos muchos detalles. Pero es necesario, porque nuestra capacidad para procesar no es ilimitada.

Podríamos decir que nuestra cabeza dibuja un “mapa” de la realidad, a la que podemos llamar “territorio”. Igual que se hace un plano de una ciudad o de una línea de metro, nuestro “mapa” no se corresponde exactamente con el “territorio”: en un plano las paradas de autobús se marcan con símbolos, pero en realidad son entidades tridimensionales.

Lo que nosotros “vemos” de la realidad es solo uno de los infinitos “mapas” que podemos hacer del mismo territorio. Dos personas nunca dibujarán un mismo mapa aunque estén en una situación idéntica.

En el proceso de filtraje de la información, nuestros valores, creencias, ideas, cultura… condicionan qué información seleccionamos y cuál no. Por eso, nunca hay dos mapas iguales en tanto en cuanto no hay dos personas iguales.

En una historieta, una mujer se enfadó con un desconocido porque éste se había comido parte de su paquete de galletas, que se encontraba entre los dos, mientras estaban sentados en el aeropuerto esperando al avión. Cuando la mujer, furiosa, ya había subido al avión, se dio cuenta de que su paquete de galletas estaba dentro de su bolso, sin abrir. En realidad, era ella quien había estado “robando” galletas.

El mapa de la mujer no correspondía con la realidad. Pero probablemente su mapa hubiera cambiado si hubiera sabido que el paquete seguía escondido en su bolso.

El hecho de concebir nuestros pensamientos como “mapas” y no como “territorios reales” nos puede hacer más tolerantes cuando nuestros puntos de vista choquen frontalmente con los de otra persona.

Pensar en términos de “mapas” nos hará preguntarnos “¿qué está pasando en el mundo de la otra persona para explicar su comportamiento?”.

En un restaurante estadounidense, las dependientas se enfadaron y se sintieron ofendidas cuando un cliente rechazó rellenar un cuestionario sobre la calidad del servicio. Sin embargo, no se les planteó la posibilidad de que el cliente no conociera el idioma inglés, y que por eso no quiso completar el test. No se trataba de descortesía sino de ignorancia lingüística. El “mapa” de las dependientas no coincidía con el “mapa” del cliente.

Podemos ser más tolerantes con el comportamiento el otro y entenderlo mejor si admitimos que una misma realidad tiene muchas interpretaciones dependiendo de muchos factores personales.

Un saludo! :D

Comentarios