Las felices historias de Pepe, Juan y Pepe Juan

Para comenzar mi nueva andada por el Blog, empezaré con algo tan sencillo y fáaaacil como "cambiar el mundo".

Así de simple: "cambiar el mundo", casi ná. ¿Quién no ha soñado alguna vez con cambiar el mundo? De alguna manera o de otra, ya sabéis... tener impacto en el funcionamiento del mundo: luchar por la paz, la justicia, la salud, la honradez, etc., etc. O algo más asequible como cambiar a mis políticos corruptos por otros menos corruptos, y todas estas reivindicaciones socio-económico-políticas que se han estado llevando a cabo estos días en el mundo de Internet y en el mundo "de verdad".

Bien, pues ante el asunto/temática de "cambiar el mundo" os presento a tres jóvenes adolescentes, "to motivaos" para conseguir llevar sus ideales a la práctica: son Pepe, Juan y Pepe Juan (podéis llamarles Elpidio, Frenesvindo y Hermenegildo, también si queréis, pero con Pepe y Juan se capta la idea).

Éste es Pepe. Hoy, vuelve de un día agotador a su casa, y se pone a ver la tele. A esa hora están echando los telediarios, que le empiezan a poner de mal humor con cosas asín de bonitas:

Guerras, matanzas, asesinatos, accidentes, catástrofes...

Corrupción, delito, delincuencia, estafa, mentira...

Crisis, bancarrota, desesperación, colapso, destrucción...

El bueno de Pepe, sentado en su sofá bien campante, absorbe como esponja todo lo anterior. ¡Dios mío! Exclama, este mundo es una basura, ¡qué asco! Pepe recuerda aquellas lecciones en la escuela de solidaridad, amor, hermandad, "don't worry be happy"... y todas estas cosas le parecen una sarta de mentiras sepultadas bajo la mezquindad de la raza humana y la promesa de un futuro aciago y desolador de desesperación (más o menos)

Así es Pepe, comienza a desconfiar de la gente, que no son nada más que bestias egoístas que persiguen su propia satisfacción, y de todo lo que le rodea. La propia experiencia le ha hecho entender, que pase lo que pase, todo sigue siempre igual: los justos pierden, los tramposos/embaucadores/gente sin principios ganan y viven felices. Así, pues, lo mejor es resignarse y, teniendo en cuenta lo anterior, sobrevivir, en la jungla de edificios que es su ciudad, como bien pueda, y andando con pies de plomo.

Pepe es pesimista: se ha dado cuenta del mucho mal que hay en el mundo (y que ha habido siempre) y, por lo tanto, no malgastará sus energías en cambiar la naturaleza de las cosas: Pepe no quiere cambiar el mundo, porque sabe que NO SE PUEDE. Además, aunque consiguiera algo, su impacto sería mínimo, despreciable... por eso vive resignado y, pese a ello, es feliz porque no pide del mundo cosas que el mundo no puede darle.

Ante la crisis actual, Pepe diría: es culpa del egoísmo y avaricia de la gente que tiene mucho dinero que domina a nosotros los pobres en su afán de enriquecerse. La raza humana está condenada a su autodestrucción.

Éste de aquí, es nuestro amigo Juan. Juan, como os imaginaréis, es radicalmente opuesto a Pepe. El está feliz con el mundo y tal: tiene toda su vida sobre ruedas, es un joven adolescente con su familia feliz, sus amigos felices y su novia y todo (también feliz) y le va todo muy bien. Cansado tras un duro día, se tumba en el sofá cual largo es. Se pone a ver la tele y se encuentra con los telediarios, concretamente con la sección de "noticias de relleno" de estas que ponen siempre al final de los telediarios. Encuentra cosas como:

Rescatan a un gatito de un árbol, dos hermanos se reencuentran tras mucho tiempo, hacen una paella gigante para recaudar fondos para una obra benéfica, la ONG tal o cual ha hecho tal o cual cosa...

Solidaridad, amor, generosidad, justicia, paz, amistad...

Esperanza, futuro, progreso, crecimiento, optimismo...

Una bonita sesión de noticias "del to agradables". Juan saldrá a la calle a disfrutar del sol, los pajarillos y la buena música. Es tan feliz que siente seguridad en su mundo: el ser humano es bello, hermoso. Se siente un hippie, un enamorado del género humano y del amor libre. Ve luces por doquier. ¡Qué bonito mundo! ¡Alabado sea el Señor!, comenta nuestro buen amigo Juan. No hay duda de que el Universo es armónico, y está dispuesto a cumplir sus deseos. Puede conseguir todo lo que quiera estirando un dedo al cielo, siente que no tiene límites: es taaaan feliz, que parece que viva en el mundo de la gominola.

Por lo tanto, Juan no se plantea que nada pueda salir mal, porque con fe y voluntad todo se puede. No escatima en tomar riesgos, porque la vida es así de perfecta que está protegido de todo lo malo que venga. Para él, no hay desconocidos sino futuros amigos.

Juan no quiere cambiar el mundo, porque YA ESTÁ BIEN ASÍ. Solamente hay que disfrutarlo, sin "rallarse" demasiado la cabeza.

Ante la crisis actual, Juan diría: en realidad no hay tal crisis. Nosotros estamos perfectamente bien, la gente es muy negativa y pesimista, ¡hay que levantar el ánimo!

¿A quién os parecéis más, a Pepe o a Juan? Espero haber exagerado lo suficiente para que quede claro que representan, respectivamente, al Pesimismo frente al Optimismo. (Un momento, este tema me suena, ¿no habré ya dicho algo al respecto en este Blog?)

¿Quién de estos dos individuos, Pepe o Juan, está más dispuesto a cambiar el mundo? Obviamente: NINGUNO de los dos: Pepe no cree que se pueda, de lo mal que está. Juan no cree que se deba, porque es muy bueno así.

Es importante aclarar que ninguna de las dos propuestas de nuestros amiguitos es "la buena". Si ya he comentado los peligros del Pesimismo actualmente, es también chungo ser Optimista ingenuo: no vivir en la realidad, no ser consciente del "mal" y por lo tanto, no tomar medidas frente a él.

Sin embargo, cada uno y dentro de su esquema mental, es feliz en su mundo, y se desenvuelve en él.

Por último, he de presentaros a Pepe Juan. Confío en vuestra habilidad, así que supongo que ya sabréis que Pepe Juan va a ser como una "mezcla" de Pepe y de Juan: que compense los errores de cada uno de los dos, y sume sus ventajas.

Pepe Juan no ve solamente la televisión: él se informa de verdad. Después de ver una noticia negativa, experimenta una fase de Pesimismo: se hace consciente de que la situación está muy mal y que no es bueno que siga así. Pero a su vez, es suficientemente Optimista para tener la ESPERANZA DE CAMBIARLO.

Así, Pepe Juan sabe que, antes de él, “muchismo” antes, estaba la gente viviendo en cavernas y tal, luego estuvieron los griegos con sus mini-ciudades, luego los del Medievo, etcétera. Hasta el día de hoy. Y durante todo ese tiempo habían ocurrido muchas cosas y prácticamente todo es distinto ahora de la época de las cavernas: la Historia está marcada por cambios continuos, y esos cambios los hacían personas.

O sea, que Pepe Juan no se resigna como el bueno de Pepe, sino que cree que las cosas se pueden cambiar, y tiene esperanza. En eso se parece a Juan, en la esperanza… pero Juan es un “mindundi” metido en su mundo de la piruleta, y no es consciente de las cosas malas de este mundo. Pepe Juan sabe también que el ser humano no es un alma pura, sino que tiene una capacidad natural para el mal, y lo acepta.

Pepe Juan ve las injusticias en la calle, y se indigna, pero después busca promover un cambio, proponer mejoras. Pepe Juan es el único que QUIERE y PUEDE “cambiar el mundo”

¿Hay algún Pepe Juan por ahí leyendo esto? Cuantos más Pepe Juanes haya, más fuerza tendrá su iniciativa de cambio, de mejora.

En conclusión: para esta tarea que nos aguarda, para la vida, es necesario:

Tener un punto de pesimismo para ser conscientes de que el mal es algo normal en las personas, y aceptar que una situación es indiseable.

Mantener la esperanza de que las cosas puedan ser distintas, y mirar ese posible cambio con optimismo.

Ahora bien, si os acordáis… tanto Pepe como Juan vivían enfrascados en sus mundos (el Infierno y el Cielo, respectivamente, podríamos decir…), y allí estaban a gusto.

Sin embargo, Pepe Juan no lo tendrá nada fácil en la vida, puesto que siempre habrá Pepes que le saldrán por el camino, criticando cualquier acción suya (es algo inútil, idealista, utópico… las cosas NO PUEDEN cambiar, todo cambio será peor de lo que es ahora, ¡maldito antisistema!...). Y también habrá Juanes, conformistas también, pero ellos porque viven bien, porque no sienten el sufrimiento en su propia piel, que dirán… ¿para qué tanto esfuerzo? ¡Si total, en mi mundo todo está perfecto, no hace falta cambiar nada! ¡antisistema! ¡Cualquier cambio podría tirar por la borda mi bienestar! (antisistema puede ser usado como descalificativo por ambos, Pepes y Juanes, al igual que otras muchas tretas).

Los Pepe Juanes no lo tienen nada fácil. Pero son ellos los que mueven la rueda.

Que no te invada el pesimismo, te paralizará.

Que no te invada el optimismo, también te paralizará.

Hace falta tener lo justo de lo uno y de lo otro para poder avanzar.

Y recuerda, Pepe Juan, que el camino no es fácil, pero nadie dijo que cambiar el mundo lo fuera… ¿o sí?...

Un adlkuacouasñljd para todos!

Comentarios

  1. Un adlkuacouasñljd para tí también xD
    Muy buena (me cuesta leer un huevaco por el contraste letras/fondo, te dije que lo cambiaras FFUUUUU)

    ResponderEliminar
  2. ya hice una encuesta al respecto, y nadie se quejó del color letra-fondo aparte de ti, el pueblo ha hablado xD

    ResponderEliminar
  3. "El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie, el realista ajusta las velas" (No es mía, pero no recuerdo de quién es :D)

    Conclusión: Los Pepe Juanes llevamos el timón. (Me incluyo aunque a veces soy demasiado Pepe, pero me doy cuenta y me riño a tiempo xDDD)

    Encontré tu blog por ahí navegando y me ha parecido muy grande. Te sigo :)

    Un saludo ^^

    ResponderEliminar

Publicar un comentario