Homeopatía: ¿Qué es?

Es mejor que leas primero: "Pensamiento crítico: Homeopatía", en este blog: http://lasmemoriasdecharles.blogspot.com/2011/12/pensamiento-critico-homeopatia.html

Típica forma de presentación de un medicamento homeopático.

 ¿Qué es la homeopatía?

La homeopatía es un método terapéutico nacido en Alemania hace unos 200 años, y que está considerado en la actualidad una “medicina alternativa” o “medicina holística”, o bien un método terapéutico complementario con el resto de métodos de la medicina.

En resumen, se basa en la idea de que las sustancias que causan unos síntomas en personas sanas pueden también, en dosis pequeñas y especiales, curar a personas con similares síntomas.

Historia

La homeopatía fue desarrollada por el médico Samuel Hahnemann (1755-1843) nacido en Meissen (Alemania), que expuso sus ideas principalmente en su obra “Organon der rationellen Heilkunde” (Órganon de la medicina racional) en 1810. Este libro es la obra capital de todo homeópata, aunque se considera que el concepto ya fue desarrollado por Hipócrates de Cos.

Hipócrates y la teoría de los humores

Hipócrates, considerado el padre de la Medicina, que vivió 400 años antes de Cristo, clasificó las plantas en: “homeopáticas” si al tomarlas, se producían síntomas parecidos a las enfermedades; y “alopáticas” si suprimían los síntomas de las enfermedades.

Hipócrates estableció también la “teoría de los humores” en medicina, que fue aceptada durante muchos siglos. Según él, el ser humano tenía cuatro “humores” o fluidos básicos, que se relacionaban según la “Amistad” y la “Discordia”. La enfermedad aparecía cuando había un desequilibrio entre estos humores, y había dos formas distintas de curar: por “antipatía” (usando los contrarios) y por “simpatía” (usando los similares). Por norma general se utilizaba el sistema de los contrarios, por ejemplo: si había mucho humor sangre, se hacía una “sangría” para volver al equilibrio.

Samuel Hahnemann y la homeopatía

En la época de Hahnemann, la medicina, basada en la teoría de los humores, utilizaba como herramientas de curación cosas como las sangrías, purgaciones y compuestos tóxicos (por eso  ha sido llamada “medicina heroica”). La homeopatía surgió una como alternativa más benigna a la dicha medicina dominante.

Samuel Hahnemann estudió medicina en Leipzing, Viena y Erlangen, donde se graduó con honores.
Él pensaba que la medicina de su tiempo hacía tanto mal como bien, por eso se retiró de su práctica (en 1783), desencantado por lo poco que podía hacer con los conocimientos que había adquirido, y se dedicó a la química y a la traducción de libros, con la que ganó gran reputación (dominaba varios idiomas: inglés, francés, italiano, latín, griego, árabe, hebreo…).

Hahnemann estaba traduciendo un libro de medicina cuando se encontró la afirmación siguiente: “la quina (la corteza de un árbol peruano) cura la malaria por su sabor amargo”. Sin embargo, Hahnemann sabía que otras sustancias amargas no eran efectivas contra la malaria, así que dudó de esto.

Decidió investigar el efecto de la quina en una persona sana, así que la probó él mismo. Tras ingerir la quina, experimentó síntomas similares a la malaria. Investigando casos de intoxicaciones accidentales por medicamentos de la época (belladona, mercurio, arsénico…) enunció su Ley de Similitud: “aquello que puede producir un grupo de síntomas en un individuo sano, puede curar a un enfermo que tenga los mismos síntomas”. Esta Ley se convirtió en la base fundamental de la homeopatía. 

Hahnemann probó más sustancias para ver los efectos que producían en personas sanas. Al principio había un agravamiento de los síntomas antes de la curación, y muchas otras sustancias tenían efectos tóxicos (estas últimas las probaba en animales). Después, intentó reducir este problema diluyendo los compuestos que estaba probando, con lo que aparecían nuevas propiedades:

  • ·         El arsénico producía a los ratones espasmos epilépticos y muerte.
  • ·         Menos dosis de arsénico producía espasmos pero no la muerte.
  • ·         Dosis muy pequeñas de arsénicos no producían ningún síntoma.

Creó una técnica llamada “potenciación” o “dinamización”, que consiste en diluciones en agua y “sucusión” (agitación vigorosa). Concluyó que sus remedios funcionan mejor cuanto más los “potenciaba”. Estas observaciones llevaron a Hahnemann a su principio de las dosis Infinitesimales: “cuanto menor es la dosis administrada al enfermo, más rápida y eficaz será la curación”.

Hahnemann, como la mayoría de sus contemporáneos, creía que la salud era una cuestión de equilibrio y armonía. Para él era la Fuerza Vital, el espíritu en el cuerpo, la que producía este equilibrio y curación.
Uniendo el principio de la Fuerza Vital a sus Leyes de la Similitud e Infinitesimales, llamó a su sistema “homeopatía” (homeo: parecido, pathos: enfermedad) e identificó a la medicina imperante en su época como “alopatía”, en contraposición. 

Hahnemann y sus seguidores confeccionaron una lista de sustancias activas, anotando cuidadosamente los síntomas que cada una producía al individuo sano (“patogenesia”). Siguiendo la Ley de la Similitud, bastaría consultar esta relación de sustancias para, dado un cuadro de síntomas, saber qué remedio habría que recetar al paciente.

Hahnemann continuó practicando e investigando en homeopatía, a la vez que escribiendo y leyendo el resto de su vida. Murió en 1843 en París, a los 88 años de edad.

Evolución de la homeopatía

En medio del ejercicio de la medicina propia del siglo XVIII, la homeopatía fue muy bien acogida, y se generó una vasta literatura sobre la misma. Sin embargo, desde el principio, la homeopatía tuvo apasionados partidarios y enérgicos detractores.

En 1831, durante la primera gran epidemia de cólera europea, los médicos se vieron impotentes al ver que los tratamientos convencionales con sangrías y laxantes ejercían en los pacientes más efectos negativos que positivos, a diferencia del método homeopático, que debilitaba menos a los enfermos y era más eficaz contra el mal. A partir de entonces, la homeopatía ganó nuevos adeptos en la población.

 Mucha gente famosa en los últimos 200 años ha sido usuaria y defensora de la homeopatía.

Actualmente, tiene una amplia y creciente popularidad llegando a ser financiada o cubierta por algunos sistemas de sanidad pública o seguridad social.

Homeopatía en el mundo

Popularidad y aceptación

La homeopatía ha alcanzado un elevado grado de aceptación popular, utilizándose en más de 80 países de todo el mundo. Cuenta cada día con mayor número de adeptos, no sólo entre los pacientes, sino también entre los médicos.

Está reconocida en la India como una rama separada de la Medicina: se considera uno de los “Sistemas Nacionales de Medicina”, como el Ayurveda, el Yoga, la naturopatía y otros. Salvo en este país, en la mayoría de los casos se recurre a la homeopatía como complemento de la atención médica moderna.

En Alemania la homeopatía goza de una gran aceptación tanto a nivel general como de la clase médica, y es frecuente visitar a un homeópata antes que a un médico tradicional. En este país todas las aseguradoras privadas reintegran los gastos de este tipo de tratamiento, pero ya no son financiados por la seguridad social.

Gran Bretaña es el país europeo con mayor apoyo “oficial” a la homeopatía, con Facultades de Homeopatía y Hospitales públicos (integrados dentro del “National Health Service” británico) que prestan asistencia homeopática, con una estimación de 80.000 consultas al año.

En otros países la homeopatía es popular: en Francia, se calcula que uno de cada tres habitantes sigue tratamientos homeopáticos, que están cubiertos parcialmente por la seguridad social; en Bélgica, el 30% de la población; y en Italia, es un 10% de la población quien sigue tratamiento homeopático.

En España, instituciones como la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid, la de Sevilla o la de Barcelona ofrecen estudios y másteres en homeopatía. Existe una cátedra de Homeopatía en la Universidad de Zaragoza desde 2010 (financiada por Laboratorios Boiron, la mayor multinacional homeopática). El 75,4% de los españoles conoce la homeopatía y el 38,8% de los mismos utiliza medicamentos homeopáticos con mayor o menor frecuencia. Se calcula que más de 9000 médicos prescriben habitual u ocasionalmente medicamentos homeopáticos (entre ellos 3000 médicos de atención primaria y 2000 pediatras). 

En el total de Europa hay más de 100 millones de ciudadanos que la utilizan. Y el número de médicos que integran la homeopatía en sus consultas va en aumento. El mercado homeopático en Europa era de 1710 millones de euros en 2010.

Legislación

En España, los productos homeopáticos son medicamentos regulados por el Ministerio de Sanidad y Consumo, por el Real Decreto 2.208/94 de 16 de noviembre de 1994.

Educación en homeopatía

No hay estándares universales para la educación en homeopatía. Algunos países permiten a los homeópatas que se describan como tales mediante un sistema de cualificación, en otros (como España) muchos de los profesionales que recetan homeopatía son médicos: puede haber unos 1.500 licenciados en Medicina españoles que practican la homeopatía; pero hay otras 10.000 ó 12.000 personas que no son médicos. En Francia la homeopatía está reservada exclusivamente a los médicos. Otros países como India tienen escuelas médicas exclusivamente homeopáticas. Otros, como Alemania, tienen universidades naturopáticas con la homeopatía como parte de su currículum. En el Reino Unido, cualquiera puede declararse como homeópata y ejercer sin ninguna cualificación.

Ámbito científico

En cuanto al ámbito científico académico, una búsqueda en PubMed (el motor de búsqueda más importante de estudios científicos relacionados con la medicina) del término “homeopathy” proporciona 4214 resultados (a fecha de 22 de octubre de 2010).

Principios filosóficos y leyes


La homeopatía es un método terapéutico basado en la experiencia, cuyas hipótesis fundamentales y filosofía se diferencian de la medicina convencional. 

Se basa en el Principio Vitalista y en cuatro leyes: la Ley de los Semejantes, la Ley de los Infinitesimales, la Ley de la Individualización y las leyes de la Curación o de Hering.

Principio Vitalista

El vitalismo era una de las maneras de entender la enfermedad en el siglo XVIII, de la que Hahnemann era partidario.

Según esto, el ser humano es una unidad integrada por un cuerpo, un espíritu y una conciencia, que está sana cuando todas sus sensaciones y reacciones mantienen un equilibrio armónico y controlado por procesos energéticos: la “vitalidad”.

Lo que hace que vivamos, que crezcamos, que envejezcamos, que nuestras células se reproduzcan… es la Energía Vital (o Fuerza Vital). Es el “fluido de la vida”, gracias al cual existimos.

La fuerza vital es la expresión que los homeópatas emplean para referirse a los procesos energéticos y defensivos interconectados en el organismo, es decir, la capacidad innata del cuerpo para protegerse y curarse por sí mismo.

Teoría de la enfermedad

En el cuerpo sano, la Fuerza Vital gobierna con poder ilimitado y conserva el organismo en armonía… pero si se perturba esa energía, aparecen los trastornos.

Cuando una persona enferma, su malestar se manifiesta primero con síntomas emocionales, luego con síntomas mentales, conductuales y por último, físicos.

La única causa de producción de ese malestar es el desequilibrio de la Energía Vital, que se debe por las “Noxas” o influencias nocivas que desencadenan los trastornos. Este desequilibrio se manifiesta con los síntomas (p. ej.: una úlcera digestiva). Por lo tanto, las causas fundamentales de la enfermedad son internas y constitucionales, y afectan a la totalidad del organismo (no solo a un determinado órgano).

Las enfermedades, por lo tanto, no se reconocen en su esencia, pues se tratan solo de trastornos que afectan a la unidad del ser humano. Desde la perspectiva homeopática, la causa de las enfermedades carece de importancia. De nada sirve conocer las causas de un mal, si es que estas existen, pues el origen de la enfermedad reside en un desequilibrio de la energía vital del enfermo, y la curación debe obtenerse restableciendo ese equilibrio.

En palabras de Hahnemann, la fuerza vital: “sostiene todas la partes del organismo en una admirable armonía vital” y “desde el momento en que le falta la fuerza vital, no puede sentir, ni obrar, ni hacer cosa alguna para su propia conservación”. “Sólo la fuerza vital desarmonizada es la que produce las enfermedades... Por lo mismo, la curación... tiene por condición y supone necesariamente que la fuerza vital esté restablecida en su integridad y que el organismo entero haya vuelto al estado de salud”.

La homeopatía carece de una teoría fisiopatológica. Los homeópatas no aplican la teoría de la medicina clásica de definir primero el proceso fisiopatológico y seleccionar luego un medicamento por su capacidad de contrarrestar este proceso o influir de alguna manera en él. La homeopatía evita dar explicaciones sobre causa-efecto e interpreta la acción de un remedio en el organismo en función de la ley de semejanza.

Enfermedades crónicas

La teoría homeopática de Hahnemann también dice que las enfermedades crónicas están causadas por tres afecciones o “miasmas”: psora, sicosis y sífilis.

Función de los síntomas

Los síntomas son el medio que tiene el cuerpo (y la mente) de adaptarse a las agresiones internas y externas (Noxas). Los síntomas son un mecanismo de defensa del organismo, su función es recuperar el equilibrio vital. La enfermedad en sí es una “respuesta” del organismo a las Noxas que le agreden: si la respuesta es correcta y eficaz se recuperará el equilibrio vital y la salud; si no, se perderá ese equilibrio y se dañará la energía vital. 

Los síntomas son mecanismos de defensa, por lo tanto no deberían suprimirse (a no ser que fuesen peligrosos para la integridad física), sino estimularse.

El tratamiento homeopático estimula los síntomas en vez de suprimirlos, de esta forma se ayuda a la autocuración del cuerpo: es un “catalizador” del proceso natural de curación del organismo.

Vis Natura Medicatrix

La homeopatía reconoce la capacidad innata del organismo para mantenerse sano gracias a su Fuerza Vital, que regula sus funciones y reacciona de manera automática ante las agresiones externas, con el objetivo de restituir la salud. Esta capacidad autocurativa de la fuerza vital, llamada Vis Natura Medicatrix, la poseen todos los organismos vivos y representa la capacidad curativa de la propia naturaleza; pero esta cualidad es limitada. El medicamento homeopático interviene en ese esfuerzo natural del organismo organizándolo, desbloqueándolo y estimulándolo, para conseguir finalmente la restauración de la salud. 

El médico homeópata simplemente cumple una función de ayudante de la naturaleza, ayudante de la “sabiduría del cuerpo”.

Sistema inmunitario

En el discurso actual de la homeopatía se expresa que los remedios homeopáticos estimulan el sistema inmunitario, lo que eleva el nivel de salud, al controlar y recuperar el equilibrio del organismo en su globalidad.

Ley de los Similares o de Similitud

Es la ley principal en torno a la que gira la homeopatía. En latín: “similia similibus curantur” (lo similar se cura por lo similar). El mismo nombre “homeopatía” significa “curar con lo mismo”.

Esto significa que cualquier sustancia que, cuando se administra en individuos sanos, pueda causar un conjunto de síntomas, también es capaz de curar a aquellos enfermos que estén padeciendo síntomas similares.

Dicho de otra forma: las sustancias en dosis pequeñas son capaces de curar un conjunto de síntomas similares a los que produce la sustancia en sobredosis.

Los postulados de la ley de Similitud son:
  • 1.       Toda sustancia (activa farmacológicamente) provoca en el individuo sano y sensible un conjunto de síntomas característicos de dicha sustancia.
  • 2.       Todo individuo enfermo presenta un conjunto de síntomas que caracterizan a su enfermedad.
  • 3.       La curación se puede obtener mediante la administración (a dosis infinitesimales) de la sustancia que produce experimentalmente en el individuo sano síntomas semejantes a los del enfermo.
Por ejemplo, según Hahnemann y la homeopatía, si una persona sana ingiere corteza de quina, tendrá síntomas similares a los de la malaria (fiebre, etc.). Por lo tanto, si damos a un enfermo de malaria corteza de quina, se curará.

La homeopatía selecciona el remedio adecuado al enfermo basándose en que los síntomas del enfermo coincidan con los del remedio.

Ley de la dilución o de los infinitesimales

La ley de los infinitesimales dice que cuanto más diluido esté un remedio homeopático, más potente será. Según Hahnemann, lo que cura no es la sustancia material, sino su “espíritu curativo”, que es tanto más potente cuanto más diluida esté la preparación original.

La dilución de un producto homeopático se llama “potenciación”, y consiste en repetidas diluciones con un vigoroso agitado en medio de cada una de ellas. Para saber más, consultad la parte “¿Cómo se fabrican los medicamentos?”.

La explicación lógica de este principio es que, en el proceso de dilución de la Tintura Madre, el disolvente es capaz de “memorizar” las características del agente activo, pero evitando su toxicidad. (Ver “La memoria del agua”).

Individualización

La tercera máxima homeopática es que “no hay enfermedades, sino enfermos”. Cuando se presenta una dolencia, no es la enfermedad lo que cuenta, sino más bien la persona que la sufre. 

Cada tratamiento exige una “individualización” meticulosa del mismo: debe ser personal e intransferible. El mismo remedio puede ser descrito para pacientes con diferentes enfermedades, y a la inversa: pacientes sufriendo de la misma enfermedad pueden necesitar diferentes remedios.

La homeopatía considera que cada persona tiene una manera particular de enfermar, por lo tanto todo estudio sintomático y todo remedio homeopático deben confeccionarse exclusivamente para cada paciente, y no tienen sentido los remedios generales. (Ver  “Medicamento homeopático”).

Esto es así porque en la respuesta a los medicamentos influye toda una serie de factores como:
  • Edad del sujeto y presencia de la enfermedad.
  • Factores ambientales como clima, altitud, estación del año, temperatura, hora del día.
  • Estado nutricional del sujeto.
  •  Antecedentes.
  • Constitución y temperamento.

Leyes de Hering o leyes de curación

Primera: el proceso de curación avanza desde las partes más profundas del organismo (mental, emocional y órganos vitales) hacia las externas, como la piel y las extremidades. 

Segunda: la curación progresa en orden inverso a su aparición original (visible en enfermedades crónicas).

Tercera: la curación evoluciona desde la parte superior del cuerpo hacia la inferior. 

Las leyes de Hering son de inestimable valor para el pronóstico en homeopatía.

La memoria del agua

La “memoria del agua” es una explicación propuesta, a posteriori de Hahnemann, para explicar por qué un remedio homeopático se hace cada vez más potente conforme más diluido esté, y por qué la acción curativa de la homeopatía persiste pese a no existir moléculas de la sustancia original en el remedio final. [Ver el artículo “Homeopatía: En Contra”]

Los homeópatas actuales consideran que el poder de acción curativa de la homeopatía no está en la acción de moléculas, sino en un cambio en la estructura del agua, conocida como “memoria del agua”. La estructura del agua sería capaz de “recordar” la esencia de las sustancias con las que fue puesta en contacto siguiendo el procedimiento homeopático: [Ver “¿Cómo se fabrican los medicamentos?”]

Existen otras explicaciones hoy en día basadas en la física cuántica o en el electromagnetismo, aunque no parece haber convenio en cuanto a ellas por los homeópatas, que piensan que el mecanismo todavía es desconocido, pero que los principios por los que se rige la homeopatía siguen siendo igualmente válidos.


Homeopatía en acción: Diagnóstico y Tratamiento

 

Diagnóstico

El diagnóstico consiste en una detallada entrevista enfocando al paciente en toda su dimensión, indagando en síntomas físicos, emocionales y mentales. Se tiene en cuenta, entre otros: complexión física, gustos, aficiones, preferencias o aversiones alimentarias, cómo se encuentra a lo largo del día, si es una persona reservada o abierta, cómo se encuentra cuando enferma, etc.

Se tienen en consideración aspectos como la autopercepción del propio paciente, sus relaciones personales, su espiritualidad, su estilo de vida, su energía, su calidad de sueño, su creatividad, etc.

Como, según la homeopatía, cada persona tiene una manera particular de enfermar, el médico homeópata le dedicará el tiempo necesario para poderle prescribir su tratamiento individualizado. La entrevista con el homeópata normalmente tarda entre 15 minutos y 2 horas, la media suele ser de 60 minutos. Su objetivo es describir el síndrome general de síntomas y los síntomas únicos propios de la reacción del enfermo (no utiliza un diagnóstico general de la enfermedad), para encontrar el remedio apropiado. 

Según la homeopatía, muchas veces el origen real de la enfermedad no es de carácter físico aislado, sino psicológico, de su fuerza vital, por eso se ha de conocer muy bien al enfermo.

Medicamento homeopático

La homeopatía trata a una persona utilizando una sustancia en microdosis que, en el caso de emplearse en dosis elevadas, hubiera causado los mismos síntomas que la persona tratada. 

De esta manera se supone que estimula suavemente los mecanismos de defensa del propio cuerpo, sin suprimir los síntomas, sino estimulando la capacidad autocurativa del paciente y aportando el restablecimiento o una mejoría general en la salud. [Ver Principio Vitalista y Teoría de la enfermedad]

El remedio homeopático debe ser un “medicamento magistral”: medicamento destinado a un paciente individualizado. 

Sin embargo, existen varias corrientes homeopáticas al respecto:

-          La verdadera “homeopatía” solo utiliza un medicamento, que corresponde con la mayor similitud con los síntomas psíquicos y físicos de la persona. Este medicamento se llama “simillimum”.

-          La homeopatía “comercial” utiliza un remedio o mezclas de ellos para tratar una enfermedad específica:

o   Los “Medicamentos Funcionales” tienen acciones específicas sobre ciertos órganos o funciones. Se utilizan con síntomas agudos y son de acción breve y rápida. Utiliza dinamizaciones bajas: 6 CH, 12 CH. Son similares al cuadro clínico presentado, pero no a la personalidad. Por lo tanto es necesario un tratamiento de fondo complementario.
o   Los “Medicamentos Constitucionales o de fondo” tienen una acción prolongada, profunda y duradera. Convienen para enfermedades congénitas, hereditarias y crónicas. Utilizan dinamizaciones altas, como 30 CH.

-          Existen otras escuelas, como el “Complejismo” y la “Similterapia Magistral” que mezclan varios medicamentos homeopáticos a la vez.

Lo más recomendable siempre es el simillimum. Cuando no sea posible, se pueden utilizar otra de las corrientes homeopáticas, hasta encontrarlo.

¿Qué sustancias utiliza la homeopatía?

La homeopatía emplea sustancias vegetales, minerales y animales. No obstante, también se pueden llegar a utilizar sustancias más inusuales conocidas como “imponderables”, como electricidad, rayos X y polos magnéticos. Todas estas sustancias se utilizan a dosis infinitesimales. [Ver ¿Cómo se fabrican los medicamentos?]

Dosis homeopática

Según la teoría homeopática, los poderes de curación naturales son muy intensos. Solo es necesario un pequeño estímulo y dejar que el proceso curativo termine su camino. Por lo tanto no es necesaria la repetición frecuente de la dosis. 

Una sola aplicación del simillimum es suficiente para equilibrar la energía vital y desalojar la Noxa que afecta al organismo. En algunas ocasiones es necesario repetir la dosis porque sus efectos pueden agotarse antes de conseguirse la total duración. Durante el tratamiento de enfermedades crónicas, pueden transcurrir meses o años antes de volver a repetir otra dosis.

Los remedios homeopáticos que se venden en las farmacias requieren dosis variadas, por ejemplo: repetir la dosis cada día, cada semana, etcétera.

¿Cuánto tardan en notarse los efectos?

Los efectos del tratamiento homeopático son rápidos en enfermedades agudas pero en una enfermedad de larga duración estos efectos suelen necesitar unos meses antes de empezarse a notar. Si el problema es muy antiguo el tratamiento homeopático también será largo.

¿Cómo se fabrican los medicamentos?

La preparación de los remedios homeopáticos (“potenciación” o “dinamización”) consiste en una serie de diluciones seguidas de agitaciones del producto original (conocido como “Tintura Madre”, que es la sustancia activa).

Consiste en los pasos siguientes:
  1.  La sustancia homeopática a preparar se convierte en “Tintura Madre”, que es lo que se diluye posteriormente.
  2. Se mezcla 1 gota de Tintura Madre con 9 de agua y/o alcohol (dilución 1:10, llamada potencia “D” o “X”); o bien, lo más común, con 99 gotas de agua y/o alcohol (dilución 1:100, potencia “C” o “CH”).
  3. Se agita vigorosamente la mezcla (proceso llamado “sucusión”).
  4. Se toma una gota de la nueva disolución y se mezcla otra vez con agua/alcohol según el paso 2.
  5. Se vuelve a agitar según el paso 3.
  6. Los pasos 4 y 5 se repiten tantas veces como quede indicado en el producto final. 
      Por ejemplo, un remedio “12 CH” ha pasado por 12 etapas de dilución “CH” (1:100) y sus agitaciones correspondientes.

Se cree que la sucusión (agitación vigorosa) transfiere parte de la esencia espiritual de la sustancia al agua, transformando la estructura de esta. Y, según la hipótesis de la “memoria del agua”, es para que todas las moléculas del disolvente entren en contacto con la sustancia activa. 

Si los remedios son insolubles en agua (por ejemplo: concha de ostra), primero se trituran y mezclan con lactosa (proceso llamado “trituración”) y luego se diluyen normalmente.

 Normalmente se utilizan remedios como 6 ó 12 CH (dilución “baja”) para males agudos y 30 CH (dilución “alta”) para males crónicos.

Algunos defensores de la homeopatía piensan que mientras las diluciones más bajas tienen mayor efecto fisiológico, las diluciones más altas presentan mayores efectos en el plano mental o emocional.

El producto final de la homeopatía se suele presentar en forma de gránulos y glóbulos: pequeñas esferas de azúcar (impregnadas con el remedio) que se dejan deshacer en la boca. También hay comprimidos, supositorios, pomadas, gotas, etc.

La mayoría de estos remedios homeopáticos no necesitan una receta médica para adquirirse en una farmacia.

¿Cómo se prueban sus efectos?

La homeopatía es un método que utiliza la experimentación humana en individuos sanos, mediante “ensayos homeopáticos” y un proceso conocido como “patogenesia”.

En los “ensayos homeopáticos”, una serie de voluntarios reciben dosis repetidas de sustancias. Cada sustancia origina un conjunto de síntomas físicos, emocionales y mentales, y estos voluntarios los recogen en un “diario de síntomas”.

Los síntomas que se obtienen en estos diarios se recopilan junto a datos toxicológicos (casos de intoxicaciones por sustancias) y casos de curaciones en la consulta homeopática. La recopilación de síntomas se llama “patogenesia”.

Estos datos se compilan en la “Materia Médica”, que es un listado de síntomas asociados a determinadas sustancias. Esto permite conocer qué conjunto de síntomas causa una sustancia y, por lo tanto, cura (según la ley de los similares).

¿Cómo se elige el tratamiento?

Para poder llegar a encontrar la sustancia o remedio adecuado al paciente, se consulta la Materia Médica de cada uno de los remedios.

De ella se identifica el remedio que presente la mayor similitud con los síntomas del paciente (el “simillimum”).

 Existen alrededor de 3000 remedios homeopáticos, de los cuales 150 se usan comúnmente.

Un ejemplo de remedio homeopático: Arnica Montana

El medicamento llamado “Arnica Montana”, según la Materia Médica y los procedimientos de prueba de la homeopatía (patogenesia), está indicado para los siguientes casos:

-          Es “muy efectivo” contra los siguientes síntomas: 

o   Síntomas mentales: el paciente afirma obstinadamente que se siente muy bien, aunque en realidad está muy enfermo o grave; teme a que se le acerquen, por temor a que lo toquen; estado estuporoso que puede llegar a la inconsciencia.

o   Síntomas generales: traumatismos, contusiones y golpes, especialmente de partes blandas, con extravasaciones sanguíneas, torceduras, fracturas, esfuerzos o fatigas exagerados o prolongados, físicos o mentales, trastornos por esforzar músculos o tendones, o levantar pesos, cosas pesadas (también se pueden considerarse como “traumatismos mentales”: penas, remordimientos o una brusca pérdida financiera).

o   Síntomas particulares: consecuencias de golpes en la cabeza, conmoción cerebral, fracturas de cráneo, meningitis de origen traumático, apoplejía, extravasaciones sanguíneas; sabor a huevos podridos en el gusto.

-          Es “efectivo” contra, por ejemplo: temor a los lugares públicos, olvidarse de las palabras y de lo que va a decir, mientras habla; hemorragias en los tejidos o en la piel, cara caliente con manos frías, aliento fétido, punzadas debajo de las falsas costillas, gota y reumatismo, micciones con chorro débil, y más.

-          Es al menos “útil” contra una gran variedad de otros síntomas, citando por ejemplo: agotamiento general; personalidad peleadora, rabiosa, suspicaz, provocadora, criticona (o suave y dulce); vértigo al cerrar los ojos, ruidos en los oídos por oleadas de sangre a la cabeza, sed durante el escalofrío, deseos sexuales aumentados, tos violenta con herpes facial…


¿Qué puede curar la homeopatía?


Los trastornos que dice curar la homeopatía son muchos. Los más frecuentes por los que se consulta a un homeópata son enfermedades crónicas, o con recaídas, que no han respondido al tratamiento convencional, y problemas de salud leves, aunque a veces el paciente tiene enfermedades serias.

La homeopatía está indicada en principio tanto para enfermedades agudas como crónicas:
  • Afonías.
  • Cefalea, migrañas.
  • Problemas otorrinolaringológicos y bronquiales: otitis, rinitis, faringitis, amigdalitis…
  • Afecciones respiratorias de origen bacteriano, vírico o alérgico, resfriados, asma, alergias, infecciones recurrentes…
  • Afecciones del aparato digestivo: gastritis, úlceras, diarreas, estreñimiento, malas digestiones, pesadez, acidez, ardor, náuseas, vómitos, síndrome de intestino irritado…
  • Trastornos cardiovasculares: hipertensión, varices, hemorroides…
  • Enfermedades reumáticas, artritis, dolor muscular y articular…
  • Trastornos ginecológicos.
  • Cistitis, problemas prostáticos y urológicos.
  • Alteraciones dermatológicas: eczemas, urticarias, acné, herpes, dermatitis…
  • Problemas oftalmológicos: conjuntivitis…
  • Ansiedad, angustia, estrés, depresión, insomnio.
  • Cansancio, anemia, falta de energía.
  •  Esterilidad masculina, infecundidad femenina.
Algunos homeópatas también dicen tratar y curar problemas más serios:
  • Diabetes.
  • SIDA.
  • Cáncer.
Es posible encontrar “casos clínicos” de homeópatas pertenecientes a pacientes con SIDA o cáncer que fueron curados usando solamente homeopatía.

La homeopatía dice ser más útil en enfermedades funcionales que en orgánicas, dado que es difícil restituir la lesión ya originada, pero sí puede impedir su progresión natural en muchos casos.

Homeoprofilaxis

Algunos homeópatas creen que sus remedios pueden también prevenir las enfermedades, lo que se conoce como “homeoprofilaxis”, homeopatía como medicina preventiva: los medicamentos homeopáticos son capaces de reducir el riesgo de contraer enfermedades tales como la gripe, y también a reducir la incidencia de otras, como las alergias estacionales.

Veterinaria homeopática

También hay “veterinarios homeopáticos” que utilizan dichos remedios para tratar animales en su consulta veterinaria.

Límites de la homeopatía

Algunos homeópatas sitúan los límites de su terapéutica en las siguientes enfermedades:
  • Enfermedades genéticas.
  • Enfermedades carenciales.
  • Procesos neoplásicos (cáncer).
  • Procesos quirúrgicos, por ejemplo una apendicitis.
Otros homeópatas sugieren que es el tratamiento más indicado siempre y cuando el paciente no haya perdido su capacidad para defenderse ni le haya afectado el funcionamiento de un órgano (por ejemplo, un páncreas perdido)
.
No obstante, la mayoría considera que la homeopatía es una herramienta terapéutica útil y eficaz en el tratamiento de todas las enfermedades, tanto agudas como crónicas, tanto leves como graves: unas veces podrá alcanzarse la curación, otras ayudará a conseguir una mejoría importante y otras aliviará y mejorará la calidad de vida del paciente, así, se autodefine como el tratamiento de elección en todas las enfermedades.

Por ejemplo, para algunos homeópatas, la homeopatía no puede curar el cáncer pero si puede aportar una ayuda muy importante a los pacientes, al disminuir ciertos efectos secundarios de la radioterapia y quimioterapia y mejorar la calidad de vida del paciente. Con otras enfermedades también puede ayudar, por ejemplo, aliviando dolores.

Dicho esto, la mayoría de los homeópatas consideran que la homeopatía debe ser tenida en cuenta para cualquier situación en la que la salud de una persona está mermada, sea leve o grave.

Comentarios

  1. Me extraña que no hayan existido comentarios hasta el momento. Llegué hasta este blog a través de "La ciencia y sus demonios", donde pediste autorización para utilizar la información vertida ahí.
    Déjame felicitarte porque lo que has hecho es una buena investigación y recopilación de información. Supongo que posteriormente colocarás los argumentos en contra. Me agradó mucho que expongas la información sin radicalismos o apasionamientos innecesearios, sino que seas partidario por el pensamiento crítico, que ya has definido en otra entrada.
    A seguir así. Y en el blog de la La ciencia y sus demonios sería deseable que aplicaran el pensmiento críticos que utilizas. Bien hecho por ser un luchador de crear gente verdaderamente pensnte por sí misma

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  2. Agradezco tu comentario, Efraín.

    La verdad es que, como habrás visto, este blog no tiene un tráfico de visitas y comentarios demasiado alto que digamos xD Por eso agradezco más aún que gente como tú deje un poco de su tiempo escribiendo algo.

    Me alegro que te guste el estilo en el que está escrito esta entrada. Ya puedes encontrar el artículo con los argumentos en contra, y he intentado mantener el mismo tono neutro en exponer la información.

    Gracias por tus elogios y sé bienvenido siempre que quieras a este blog.

    Un saludo! :D

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