¿Un nuevo comienzo?: La frontera de la que nadie retorna



Parece mentira que tenga delante de mí una plantilla de Blogger de "nueva entrada", ha pasado ya muuucho tiempo desde la última vez, y prácticamente este año este blog se ha quedado "in albis". Digo prácticamente, pero es un hecho que este año ni lo he tocado xD

¿Las razones de ello? Falta de constancia y otras cosas más. En ese aspecto soy un poco "todo o nada", (como en el Error de Pensamiento que ya comenté), quiero decir: no escribía entradas nuevas porque no me veía capaz de mantener un flujo constante de posts todos los días... tal vez ahora escriba simplemente algo de vez en cuando, tal vez no, pero eso ahora da igual.

He recibido algunos comentarios en este pequeño periodo de "vacaciones" relativos al blog que me han agradado bastante, así que voy a intentar seguir escribiendo cosas que puedan resultar interesantes (o no xD). Todavía no he tenido ninguna crítica negativa "a la cara", así que digamos que mi blog es el mejor de Internet porque tiene un 100% de "me gusta"... xD Para aquellos que seáis poco suspicaces, obviamente bromeo xD

En el título de esta entrada hablo de "La frontera de la que nadie regresa". ¿A qué me refiero? A la muerte. Aquella cosa que de alguna manera da sentido a todo lo que nos rodea. Pues bien, hoy he leído que un neurocirujano que estudió en Harvard (casi nada) de nombre Eben Alexander afirma haber cruzado la frontera y haber "vuelto".

Pongámonos en antecedentes. El tal Dr. Eben Alexander pilló una enfermedad infecciosa que afectó a su cerebro y le mantuvo en estado de coma durante siete días. Tras lo cual, lógicamente, se despertó. Pero no volvió del coma de forma, digamos "normal", sino que aludía a unas extrañas experiencias sensoriales que había experimentado durante su "viaje".

Él hablaba de unas nubes rosadas y esponjosas, sobre un cielo azul profundo. Decía que vio seres luminosos  no parecidos a nada que él hubiera visto antes. También refirió haber "conversado" con una mujer enormemente bella, que le comunicó mensajes llenos de una profunda paz.

Obviamente, el susodicho neurocirujano interpretó esta rara experiencia como la visión del cielo una vez cruzada la "frontera" de la muerte, de la que pudo regresar "por los pelos". Ahora, ha escrito un libro que más o menos viene a narrar este acontecimiento junto con la reflexión acompañante. Según él, el paradigma de que la mente, o alma, ES el cerebro se va a desmoronar, es decir... que hay algo más aparte de nuestro cuerpo físico, que puede pasar indemne por la "aduana del más allá", mientras nuestro organismo se descompone.

Con esto se ha reabierto una polémica nunca cerrada sobre el trascendental tema: ¿hay vida después de la muerte? o, simplemente: ¿hay ALGO después de la muerte?

¿Qué opináis? ¿Creéis en un más allá? ¿O solo tenemos una vida, y no tenemos ningún alma que pueda escapar de la muerte? Pienso que es una pregunta, sino la más, fundamental que podemos hacernos.

Por un lado la ciencia médica ha "descubierto", en cierta medida, que nuestro cerebro es aquello que crea nuestros pensamientos, emociones, memoria, personalidad, etc. Y nuestro cerebro es algo material, que al morir nuestro cuerpo, muere también (de hecho es lo primero que muere). Por lo tanto, no tendría sentido una existencia de un "alma" más allá de nuestro cerebro (imaginaos vuestra alma, pero sin vuestra memoria, vuestra forma de pensar, personalidad... es decir, nada).

Por otro lado, es difícil por no decir imposible "probar" que no hay nada más allá de la muerte (tampoco se puede hacer lo contrario), pero... ¿y si realmente hay algo que escapa a nuestra comprensión y, cuando llegue el fatídico día, nos encontramos viajando a "otra dimensión"? ¿Cómo se explican las "experiencias cercanas a la muerte" que mucha gente parece tener?

O, tal vez y solo tal vez, ¿esto son chorradas de las que no me apetece pensar ahora mismo? Es otra posibilidad xD


¿Qué decís? :)

Comentarios

  1. Buena pregunta pero... no seré yo quien tenga respuestas, o al menos, supongo que en estos temas cada cual tiene las suyas propias.

    Me alegra que estés de vuelta :)

    Celia.

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