El camino del guerrero (IV)


IV: La integridad

Los principios del Taekwondo son cinco: Cortesía, Integridad, Perseverancia, Autocontrol y Espíritu indomable.

Hoy hablaré de la Integridad.

La Integridad en el Taekwondo consiste en saber reconocer los límites entre lo bueno y lo malo, y tener la conciencia necesaria para rectificar cuando uno se ha equivocado. Un Artista Marcial que practique la Integridad se caracteriza porque sabe cuál es su sitio, en la sociedad, en el gimnasio y en la vida, y no se mueve por un propósito egocéntrico ni por sentirse más poderoso. Debe ser capaz de reconocer cuándo está perdido y cuándo debe pedir consejo humildemente. Debe resistir las presiones del egoísmo, los celos, la envidia, el resentimiento, y apartarlas para siempre de su filosofía de vida.

Un Guerrero íntegro se enorgullece de que sus palabras se correspondan con sus actos, y viceversa. Hablamos de sinceridad con uno mismo y con los demás, de despojarse del afán de engañarnos a nosotros o a las otras personas. Integridad significa transparencia, aquella que hace que confiemos en una persona porque no la mueven intereses ocultos o malintencionados. Un Guerrero cumple lo que dice, y lo que no puede cumplir, nunca sale de su boca. Piensa lo que dice, y lo que no piensa, no lo pregona. 

Se trata de la rectitud, de ser una persona intachable en el ámbito de la moral. Si algo no es correcto, no lo hagas. Si algo no es cierto, no lo digas. Es aplicar el "DO", el camino recto, la virtud, a todas las áreas de la vida. Hacer de cada momento vital parte del entrenamiento, y mantenerse coherente en cualquier situación. Una persona Íntegra conoce las dificultades y tentaciones de la vida, pero se mantiene firme en su camino. Para no salirse del sendero, es necesario que tenga los otros cuatro principios: Cortesía, Perseverancia, Autocontrol y Espíritu Indomable. Una persona que siga el Camino del Guerrero hasta las últimas consecuencias, sin vacilar, teniendo un alma pura, representa la Integridad de la que hablo.

Un Artista Marcial debe ser un ejemplo para todos aquellos que le miran. Sabe que tiene el deber de ayudar a los demás a seguir su propio camino, y por ello entiende que la mejor forma de predicar es el mismo ejemplo. Al Artista Marcial acudirán aquellas personas que estén perdidas, que tengan dudas, porque en él encuentran un espejo donde mirarse, una prueba de rectitud en el andar, un motivo más para la esperanza en el ser humano.

Reconoceréis al Guerrero Íntegro en los momentos más difíciles, en el punto álgido de la tormenta, donde otras personas renuncien a su esencia y se dejen llevar por las vilezas del odio y el desprecio. En medio del vendaval, el Guerrero se mantiene impasible, como el junco flexible, y sigue caminando como si no pasara nada.

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