Cómo vencer el miedo (y 2)



(Continúa de "Cómo vencer el miedo (1))

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El origen del miedo es una creencia irracional: la catastrofización, o "terribilización". Es la creencia falsa y absurda, de que si nos pasa alguna cosa mala, es algo "terrible", es "horroroso", "una catástrofe". Si me ocurre eso, "no podría soportarlo", "no podría ser feliz nunca".

  • Tenemos miedo a hablar en público porque pensamos que, si lo hacemos mal, si se ríen de nosotros, ¡eso será terrible, no lo podré soportar!
  • Nos paraliza pensar que nos puedan robar el coche, ¡porque eso sería una catástrofe!
  • Si me echan del trabajo, ¡será horrible! ¡estaré condenado a ser pobre, seré un desastre, un fracaso, nunca podré ser feliz!
  • Si me detectan un cáncer, ¡no lo podría soportar!, ¡qué horrible!, me sentiré deprimido y triste.

En nuestra vida, pensamos que muchas cosas serían "terribles" si sucedieran, es decir: "No podría ser feliz, no debería haber sucedido, no podría soportarlo". Si pensamos que hay cosas "catastróficas" en nuestra vida, ¡entonces es normal tenerles miedo!

Existen miedos más o menos extendidos. No todos tenemos los mismos. Hay chicas que piensan que es "terrible" tener los pechos pequeños, y viven acomplejadas por ello y se operan. Otras personas temen mucho hacer nuevos amigos, o les cuesta mucho, porque piensan que sería "horroroso" si se pusieran nerviosos e hicieran el ridículo delante de desconocidos. Pero sin duda, de los ejemplos que he puesto al principio de la primera entrega del artículo, hay muchos miedos que son compartidos por la mayoría. Actualmente, el miedo a perder el trabajo o seguir siempre en paro ("es terrible estar en paro, no lo podría soportar"), el miedo a hacer el ridículo ("es catastrófico que se rían de mí"), el miedo a que nos deje la pareja ("estar solo sería demasiado doloroso, la soledad es terrible"), y el miedo a la enfermedad y la muerte ("sería insoportable tener un cáncer", "no podría superar si se muriera un ser querido").

En realidad, todo esto son exageraciones. Nada en la vida es terrible, o casi nada. Ni siquiera la muerte o la enfermedad lo son. Para liberarnos de los miedos, debemos evaluar cada cosa en su justa medida. 

Por ejemplo, que se rían de mí en público no es una cosa terrible, es una cosa "un poquito mala". No es algo bueno tampoco, pero no es nada catastrófico. Si pienso que no es tan importante que se rían de mí o no, sentiré una emoción más racional, más lógica (a lo mejor un poquitín de tristeza durante un momento), pero en ningún caso me quedaré paralizado con el miedo.

Para saber si algo es muy importante o poco importante, podemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Esto es necesario para ser feliz?
  • ¿Es lo peor que me podría pasar?
  • ¿Hay gente en la misma situación que es feliz?
  • ¿En qué medida esto me impide hacer cosas valiosas por mí y por los demás?

Por ejemplo, ¿perder el trabajo es "terrible"?:
  • Un empleo no es necesario para ser feliz. Los seres humanos solo "necesitamos" de verdad las cosas básicas para sobrevivir (agua, comida...), con eso y con nuestra capacidad de amar podemos ser felices.
  • Perder el trabajo no es lo peor que me podría pasar. Podría perder el trabajo y, además, quedarme paralítico. O podría estallar una guerra en mi país.
  • Hay mucha gente que está en paro, o que no puede trabajar, o que se dedica a trabajos no remunerados que es plenamente feliz y que hace muchas cosas interesantes con su vida. Si otros seres humanos pueden ser felices sin trabajo, yo también puedo.
  • Perder el trabajo a lo mejor hace que mi nivel económico de vida baje, tal vez tenga que vivir con menos recursos, pero todavía puedo hacer cosas valiosas como ayudar a los demás, estudiar, aprender, hacer deporte, fundar una ONG, hacer arte, disfrutar con mis amigos, buscar pareja, cultivar mi espiritualidad, disfrutar del ocio...
Perder el trabajo no es "catastrófico", es algo "malo" o, si somos más estrictos, "un poco malo". Si evaluamos los acontecimientos de forma objetiva, veremos que nada (o casi nada) es fulminantemente terrible.

Las emociones que surgen cuando nos damos cuenta de esto, a nivel muy profundo, reflexionando, convenciéndonos con todos los argumentos que hagan falta, son emociones más "normales", menos exageradas.

  1. Creencia exagerada: "perder el trabajo sería horrible, lo último, no podría soportarlo, no quiero ser un maldito fracasado muerto de hambre". Emoción exagerada: miedo intenso a perder el trabajo. Consecuencias: no disfruto igual, tengo miedo de cambiar de empleo, sigo trabajando en algo que no me gusta.
  2. Creencia lógica: "perder el trabajo es algo un poco malo. Me gustaría seguir teniendo empleo, pero si lo pierdo, no es tan importante, puedo seguir siendo feliz y hacer muchas cosas valiosas". Emoción lógica: no tengo miedo a perder el trabajo, no hay presión. Consecuencias: puedo disfrutar de lo que hago, puedo dedicarme a lo que realmente me gusta sin miedo a cambiar de empleo.


Esto que he hecho con el ejemplo del trabajo, se puede hacer con el resto de miedos que tenemos. Pondré ahora el ejemplo quizás más "extremo", el del miedo a la muerte o a la enfermedad:

  • ¿Es necesaria la salud para ser feliz? Muchos pensamos que sí, que "la salud es lo más importante". En realidad, no la necesitamos. Está bien, es algo a lo que aspirar, algo que está bien trabajarse, pero no es necesaria para ser feliz.
  • Existe mucha gente que tiene enfermedades importantes y que es plenamente feliz. Un ejemplo es el físico Stephen Hawking, con un tipo de enfermedad que le tiene paralizado todo el cuerpo, menos los ojos, y pese a ello es muy feliz.
  • ¿Qué sentido tiene preocuparnos por algo que vamos a perder tarde o temprano? Todos y cada uno de nosotros iremos perdiendo salud poco a poco, hasta que enfermemos gravemente y muramos. Es ley de vida. Mejor disfrutar mientras estemos vivos, y si llega la muerte, aceptémosla como algo natural.
  • La enfermedad, el dolor y la muerte forman parte de la vida y no tienen por qué ser entendidos como desgracias inútiles que truncan la felicidad de las personas. Más bien se trata de procesos naturales, realmente inconvenientes, pero que aún dejan mucho espacio para la alegría, el amor y la fraternidad. Aunque nos queden solo unos días en la Tierra, podemos hacer cosas valiosas por nosotros y por los demás, y gozar con ello.

Si aprendemos, mediante una buena filosofía de vida, mediante una buena argumentación mental, a no tenerle miedo ni a la muerte, automáticamente dejaremos de tenerle miedo a otras cosas más "triviales" como que me atraquen por la calle, que suspenda el examen o que mi pareja me abandone.

Una vez que suprimamos todos estos miedos absurdos, que son mentales, podremos cumplir libremente nuestros sueños y tener la vida que siempre hemos querido.

¡Un saludo! :D




PD: créditos a Rafael Santandreu. "El arte de no amargarse la vida". Ed. Oniro, 10ª Ed. Barcelona, 2012.

Comentarios

  1. Que lindoooo. Me hizo bien leerlo

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  2. Tienes que controlar el miedo,es parte de todos, si eres capaz de verlo como un aliado en vez de un problema nadie te podra parar.

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