Desmontando mitos del tabaco (1): "Fumo porque quiero"

Artículos anteriores de utilidad: (1) y (2)

Entre los adolescentes, el hábito de fumar comienza entre los 12 y 14 años de edad, bastante antes de tener la capacidad psicológica y legal para decidir. 


Las decisiones importantes de la vida no deberían tomarse antes de la adolescencia, y la decisión de comenzar a fumar tiene consecuencias negativas de gran alcance: después de dos años de fumar esporádicamente es común convertirse en fumador regular.


Comenzar a fumar es una conducta muy condicionada por la presión del entorno familiar y social. Casi todos los fumadores tienen una motivación inicial común: suelen hacerlo para parecer modernos, maduros, adultos, independientes, esbeltos, sofisticados... En ocasiones, también por inadaptación familiar, inseguridad y timidez.Muchas veces, comenzar a fumar no es otra cosa que un mecanismo de integración en un determinado grupo.

El ambiente familiar es importante: los adolescentes cuyos padres son fumadores tienen un 50% más de posibilidades de ser fumadores que aquellos cuyos padres no fuman.

La publicidad de las compañías tabaqueras también influye en iniciar a la gente a fumar: las tabaqueras necesitan encontrar "recambio" para los clientes que mueren y los que renuncian al hábito. La gran disponibilidad de los cigarrillos y el bajo precio son otros factores de marketing con una importancia determinante.

Sin embargo, muchos fumadores creen que la decisión de comenzar a fumar fue una elección libre e informada.

Los fumadores no fuman porque quieren sino por un cúmulo de circunstancias que les han empujado hacia esa conducta nociva y adictiva en edades en las que no hay recursos ni madurez suficiente para resistir esas presiones.

Comentarios

  1. Mi tía tiene 69 años, es una fumadora empedernida, pero es capaz de estarse cuatro horas en un tren sin probar un solo cigarrillo. Lo que me demuestra que sí que hay personas que fuman por que quieren.

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    1. Hola Abecedaria, gracias por pasarte por aquí y por comentar.

      Existe un porcentaje pequeño de fumadores (2,8% según la XIV encuesta de la Semana sin humo) que, si se le pregunta, contesta que nunca van a querer dejar de fumar. Ese podría ser el caso de tu tía.

      No obstante, hay otra explicación que creo más probable. No todos los fumadores tienen la misma "dependencia", es decir, que algunos pueden pasar mucho más tiempo que otros sin fumar un cigarro. Eso no quiere decir que realmente fumen porque quieren. Pregúntate, ¿tu tía ha manifestado alguna vez deseos de dejar de fumar? Y si es así, ¿lo ha conseguido? Hay personas que fuman muy poco, por ejemplo un par de cigarrillos al día, pero son incapaces de cortar el consumo, o les cuesta mucho.

      Un saludo.

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