El ataque personal: la falacia "ad hominem"


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"Resumen para vagos"

La falacia del "ataque personal" o "ad hominem" consiste en atacar a la persona que habla, en vez de a sus argumentos. El ataque puede ser directo, si descalificamos a la persona basándonos en alguna cualidad que pueda resultar desagradable, o indirecto (circunstancial), si decimos que el otro obra por interés o por motivaciones que le impiden tener un punto de vista objetivo.

"Envenenar el pozo" es negarse a tener en cuenta las opiniones de una persona, antes de haberlas oído, haciendo un ataque personal "por anticipado".


El ataque personal es falaz porque, en un debate, lo que importa son los argumentos y las razones que los sustentan, y es irrelevante quién hable y con qué intenciones. Sin embargo, el ad hominem es una falacia muy utilizada y es fácil dejarse llevar por la tentación de usarla.

La mejor forma de defenderse de un ataque personal es pedir sus argumentos, no sus insultos, o responder: "Imagina que no lo digo yo, sino otra persona: ¿qué motivos tendrías para rechazarlo?"
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¡Hola a todos!

Continuamos con nuestra descripción de las falacias o "trampas" argumentales más utilizadas.


Para quien sea nuevo en este blog, haré una pequeña introducción a las "falacias" en este párrafo azul: una "falacia" es un argumento o razonamiento que parece bueno o válido, pero que no lo es. Encontramos falacias allá donde haya una discusión o un debate cualquiera, y esto es muy frecuente: desde la política hasta tus conversaciones con tus amigos sobre temas del día a día, pasando a lo que vemos por la televisión o leemos en los periódicos, lo que encontramos por internet y, en definitiva, casi siempre que dos personas comparten información. A veces estas falacias se usan sin querer, por desconocimiento. Otras veces se usan para engañar y convencer a los demás a toda costa. Es por eso que me gusta llamarlo "trampas", porque es una metáfora bastante gráfica. Al igual que ocurre con las trampas, como los cepos para osos o los agujeros tapados con redes, las falacias pueden ser peligrosas. No obstante, podemos esquivar ambos tipos de trampas si las conocemos y no nos dejamos fiar por las apariencias. Si quieres saber más, haz click en la etiqueta Falacias o "trampas".



Lo prometido es deuda: hoy hablaremos de la falacia o "trampa" por excelencia. Lo es por su altísima frecuencia de uso y por el fuerte impacto que causa. Me quedaría contento si, de todas las falacias que hemos hablado, aprendiésemos a identificar y combatir solamente esta de entre todas. Por eso, el artículo de hoy será un poco más largo que los demás, ya que me gusta hacer hincapié en este engaño argumental.


¿Su nombre? Tiene varios, como la mayoría de las falacias: "ataque personal", "argumento dirigido al hombre", "argumentum ad hominem", "ad personam" o, más popularmente, "falacia ad hominem".

Usamos esta trampa cuando intentamos descalificar personalmente a la otra persona, en vez de discutir sus afirmaciones o sus ideas. Atacamos al "hombre" (a la persona), y no a sus argumentos.

Este "ataque" gratuito, falaz y efectista, puede ser más o menos sutil. Así, podemos distinguir dos tipos de ataque personal: el directo y el indirecto (o circunstancial):

A - Ataque personal directo
Este tipo de ataque va directo al bulto y suele ser insultante: pone en duda la inteligencia, el carácter, la condición o la buena fe de la otra persona. Son ataques directos las descalificaciones ideológicas (es comunista, es de derechas...), tan utilizadas en debates políticos de cualquier tipo.
  • Es estúpido y como tal no puede tener una opinión fiable.
  • Es poco cuidadoso con sus afirmaciones, un exaltado.
  • A usted no se le puede hacer caso porque es un aventado.
  • ¡Claro que lo dice! ¿Qué esperabas de una negra?
  • ¿Vas a creer lo que dice ese cerdo racista?
  • Dice eso porque... es burgúes, judío, español (o las tres cosas)
  • Sus opiniones coinciden con las de Herri Batasuna.
  • No puedes fiarte de la teoría de Jones de las partículas electromagnéticas porque es un comunista.
  • Dices que los ateos pueden ser morales... justo cuando me acabo de enterar que has abandonado a tu mujer y a tus hijos.
  • ¿Entonces deberíamos cerrar la iglesia? Hitler y Stalin hubieran estado de acuerdo contigo.
  • Por lo tanto es perfectamente aceptable matar animales para alimentarnos. Espero que no opines lo contrario, viendo que estás muy feliz de llevar zapatos de cuero.
  • Por supuesto que dices que la discriminación positiva es algo malo: eres blanco.
  • ¿Qué puede saber un sacerdote sobre los hijos si no ha tenido ninguno?
  • A: El estado no está garantizando las necesidades básicas de todos los individuos. B: Usted nunca tuvo necesidades, no puede hablar sobre lo que hace el estado.
  • A: Los triángulos tienen 4 lados. B: Usted nunca estudió geometría, no tiene razón en lo que dice.
  • No te puedes fiar de lo que diga Cándido Méndez (secretario general del sindicato UGT): se cree sindicalista y defensor de los trabajadores, pero tiene un reloj de oro y acude frecuentemente a restaurantes de lujo.
Es un error y una falsedad utilizar este tipo de argumentos, puesto que clase social, raza, religión, nacionalidad, antecedentes o hábitos de vida son irrelevantes a la hora de juzgar las opiniones ajenas. A la hora de juzgar un razonamiento, carece de toda importancia quién lo defienda y si su defensor es una buena o mala persona.

Si usamos un "ad hominem" directo antes de escuchar cualquier argumento, es decir, adelantando que lo que próximo que diga nuestro adversario no se va a tomar en consideración, porque no está cualificado para dar una opinión, entonces hacemos lo que se llama "envenenar el pozo". Envenenamos el pozo mediante un ataque ad hominem antes de que el otro pueda hablar, por lo que no le queda "agua" cuando le llega su turno.
  • Tú no eres mujer, así que lo que vayas a decir sobre el aborto no cuenta.
  • Me temo algún ataque contra mis tesis por parte de personas ignorantes de la educación elemental, que practican una retórica de plaza pública sin método ni arte.
  • Ignoro lo que defenderá mi oponente, pero ninguna persona razonable puede sostener que...
  • Quisiera ver a un hombre sobrio, moderado, casto, justo, decir que no hay Dios: por lo menos hablaría desinteresadamente; pero tal hombre no existe.
Otra forma de ataque directo consiste en apelar a las contradicciones de la otra persona. Imaginemos que Dimitri era defensor, cuando era más joven, de la independencia de Tartaristán con respecto al resto de Rusia, pero ahora sin embargo se opone a ella. Apelar a las contradicciones entre lo que Dimitri defiende hoy y lo que sostenía ayer, para tachar de no confiables a sus opiniones, es un ataque personal directo. Es un recurso falaz, porque apela a contradicciones ajenas a la discusión y que no tienen nada que ver con lo bien fundada que esté la independencia de Tartaristán.
  • Cambia usted tantas veces de opinión que no sabemos si lo que defiende hoy seguirá sosteniéndolo mañana.
  • Sorprende que sea usted quien propone estas cosas, teniendo en cuenta que nunca ha creído en el Estado de Bienestar.
B - Ataque personal indirecto o circunstancial

En esta variante, no atacamos a las características de la persona oponente, sino las circunstancias en las que se mueve. Por ejemplo: atacamos sus vínculos, sus relaciones, sus intereses... todo aquello que pueda ser un motivo de su forma de pensar. Se da por sentado que, aunque el oponente sea una bellísima persona, sus circunstancias le impiden ser objetivo.

Es la forma de ataque que sufre quien pertenece a un grupo (político, religioso, cultural, económico) no porque sus ideas sean malas, sino porque se supone que disfraza con argumentos los intereses de su grupo. La denuncia de supuestas "conspiraciones" de la oposición es una falacia de ataque personal indirecto.

  • Usted hace las preguntas para perjudicar al gobierno.
  • Detrás de todo esto hay una estrategia para hundir al Presidente.
  • Son tontos útiles, manipulados por una potencia extranjera. 

Aquí, de nuevo, estamos centrándonos en la persona que está razonando en vez de en el razonamiento en sí. Todo aquello que desvíe la atención de la discusión es una falacia. Con el ataque indirecto, insinuamos que el adversario habla por interés, que es parcial o que tiene mala fe... así que ¿para que malgastar el tiempo discutiendo sus ideas?

  • ¡Claro, como a ti no te toca, te parece muy bien la reforma! 
  • No puedes fiarte de ese estudio sobre el tabaco. Lo ha pagado la industria tabacalera. 
  • Debéis guardaros de permitir a los dueños de los esclavos que intervengan en las leyes sobre la esclavitud. 

La clave para entender la falsedad de las falacias ad hominem es esta: si el razonamiento es bueno, ¿qué importa quién lo presente o por qué?

Si decimos que el adversario actúa por interés, no podemos rechazar su idea directamente. Una medida que sea benéfica no se puede rechazar por el mero hecho de que beneficie a quien la propone. Sin embargo, si es conveniente ser más escrupuloso estudiando los argumentos de la gente que tenga intereses ocultos... pero sin caer en un "ad hominem" y rechazar sus razonamientos simplemente por este motivo. La parcialidad de alguien debe movernos a desconfiar y, enseguida, a buscar datos adicionales, pero no nos autoriza a rechazar sus razones.

Combatir la falacia del ataque personal

Como vemos, la trampa del ataque personal puede adoptar la forma directa ("Dimitri es un comunista") o la indirecta ("Dimitri dice eso porque tiene intereses económicos en el tema"). En ambos tipos de ad hominem, se dejan a un lado los razonamientos para provocar una actitud de rechazo hacia el oponente.

Esta "transferencia" del centro de atención (pasamos de hablar de un tema en concreto a focalizarnos en la persona adversaria) es extremadamente atractiva para el público, por ello es probablemente la falacia con más "éxito". Las descalificaciones personales convierten los debates en una competición, en un combate de boxeo: no se trata de ver quién tiene razón, sino quién gana (quién zurra con más contundencia).

Es muy fácil caer en la tentación de usar una falacia ad hominem. Por un lado, es más fácil golpear que razonar. Por otro, porque solemos aborrecer a nuestros adversarios, y disfrutamos "dándole un gusto al cuerpo" y atacándolo personalmente. Pero este juego es peligroso. Los ataques personales descalifican al atacante: muestran su irracionalidad y su pobre uso de la argumentación. Aun así, se sigue usando muchísimo: abundan los que consideran más grave callar que decir tonterías.

¿Qué hacer si tenemos el impulso de soltar un ataque personal? Primero, intentar que no sustituya nuestro razonamiento, sino que lo culmine. Es decir, que no reemplace nuestros razonamientos legítimos, sino que sirva de "colofón". Segundo, que resulte "cortés" e irónico, para que no resulte tan negativo. Pese a esto, no olvidemos que cualquier falacia ad hominem es una expresión de renuncia sobre la verdad.

¿Y si somos víctimas? Podemos defendernos, entre otras, de estas dos formas:

  • Utilizar la fórmula "pega, pero escucha": "Si has terminado con tus insultos, me gustaría escuchar tus razonamientos", o "es más fácil escuchar tus insultos que tus razonamientos".
  • Formular la hipótesis de que no hablamos nosotros, sino otra persona: "Olvida que lo he dicho yo. Supongamos que lo dice otro: ¿cuáles serían tus razones para rechazarlo?"
Lo más importante es no perder el temple y no caer en la tentación de contestar a un ad hominem con otro ataque personal (tentación que suele ser fortísima). Si desahogamos nuestra cólera de esta forma, difícilmente alcanzaremos nuestra causa, así que es mejor contenerse y defenderse de alguna de estas dos maneras.

Argumentos ad hominem que son válidos

Los ataques personales solo pueden tenerse en cuenta cuando estemos hablando de una persona, no de sus razonamientos. Por ejemplo, si tenemos que criticar una conducta o seleccionar un candidato.

También es válido si discutimos la cualificación de una presunta autoridad o la participación de alguien en un determinados hechos (es legítimo considerar el testimonio de un testigo falso alegando que se puede dudar de su buena fe). ¿Por qué entonces sí que es un ataque legítimo? Porque se limitan a dilucidar si las fuentes son informales y están bien informadas, y abordan el fondo de la cuestión (una persona, no un razonamiento). Ante un testimonio, importa saber si el testigo es un embustero. Ante un argumento, no, da igual si viene de un santo como de un loco.

Si la industria tabacalera interviene como experto en un asunto de tabacos, estamos autorizados a sospechar de su independencia y a considerar que se trata de una autoridad parcial. Pero si la industria tabacalera se limita a ofrecer sus argumentos en un debate abierto no cabe rechazarlos por el hecho de que procedan de una parte interesada: hemos de discutirlos.

Conclusión

Utilizando la falacia ad hominem, intentamos que los demás vean que nuestro oponente es un monstruo. Pero los razonamientos de los monstruos no son necesariamente monstruosos. A ver si adivinamos quién dijo esto:

"En el Nuevo Reich no debe haber cabida para la crueldad con los animales."

Estas palabras son de Adolf Hitler. No podemos rechazarlas simplemente porque haya sido uno de los mayores genocidas de la historia. Igualmente, aunque desagrade, tenemos que otorgarle la razón si dijese:

" Dos más dos son cuatro" (A. Hitler).

Es irrelevante quién hable, lo importante es qué diga. Recordemos que "hasta un reloj parado dice la verdad dos veces al día."

Ejemplos finales analizados

Para terminar, aquí un ejemplo de lo que es una flagrante falacia ad hominem, publicada en primera plana y a todo color en el periódico "La Razón", el 9 de mayo de 2012:


En la portada, se puede leer "Los malos estudiantes agitan la Educación": Los líderes de los sindicatos que han convocado la huelga para el día 22 tienen un pésimo currículum y una clara vinculación con el PSOE y con otras formaciones de izquierdas". Y la información se refuerza con fotos de cinco estudiantes, con sus correspondientes "pésimos currículums" y vinculaciones a la izquierda. 

Esto es, claramente, un ataque personal, "ad hominem", directo. Pretende descalificar lo que estos estudiantes tengan que decir apelando a su "pésimo currículum" y a su ideología izquierdista. Puede que ambas cosas sean ciertas, o no, pero esto es irrelevante. Como si son el mismísimo Stalin, o si son analfabetos. Lo importante es: ¿sus argumentos son acertados? ¿Sus reivindicaciones son razonables?. 

Poniéndonos en el papel de un estudiante, podríamos defendernos diciendo: "ya he oído sus insultos, ahora me gustaría oír las razones por las que está en contra de nuestras propuestas". O bien: "imagine que estas reivindicaciones las realiza el premio Nobel de Economía, o el Papa, u otra persona: ¿qué razones daría para rechazar nuestras acciones (huelga, manifestaciones...)?".


Como las "trampas" y falacias no son exclusivas de ningún grupo humano, las usan tanto gente de derechas como de izquierdas, creyentes y ateos, neoliberales y comunistas, catalanistas y españolistas, del Barça y del Madrid. Aquí tenemos otro ejemplo de "ad hominem", que proviene del PSOE (partido español de izquierdas), ideología opuesta al de periódicos como La Razón:


Elena Valenciano, vicesecretaria general del PSOE, contestó al vicepresidente económico de la Comisión Europea, Olli Rehn, el cual propuso reducir los salarios de los españoles. Al margen de los argumentos que tuviese en contra de esta medida, la señora Valenciano atacó personalmente al comisario con estas palabras: "cada reflexión" Olli Rehn, es un "dardo envenenado" para millones de trabajadores "que ya no pueden hacer más sacrificios", el vicepresidente económico de la CE promueve "desde su agosto privilegiado" y "con la tranquilidad que da saber que tiene uno el porvenir asegurado" que los trabajadores españoles "deben rebajar su salario otro 10 por ciento". Y, como colofón: "En España hay millones que ganan al mes lo que Rehn se gasta en dos cenas".

La falacia consiste en atacar las medidas propuestas por Rehn basándose en que este hombre es rico, y por lo tanto, no es nadie para opinar sobre los salarios de los demás. Sin duda el comisario europeo basará su sugerencia de "moderación salarial" en razones y argumentos económicos, pero, según Elena Valenciano, eso da exactamente igual porque Rehn es un ricachón. Es un ataque personal directo.

¿Cómo responderíais a este ataque? Tal vez, preguntando a la señora Valenciano exclusivamente por sus razones científicas, económicas, del porqué no funcionarían las propuestas de Rehn, en vez de propinar insultos a su persona. O quizás optemos por proponerle a la vicesecretaria del PSOE un juego de imaginación: ¿y si las mismas medidas que plantea Rehn las suscribiese un trabajador de clase media? ¿Qué le diría a él?

(Fuente de la noticia: Periódico El Mundo)


Encontraréis muchos ejemplos de ad hominem en vuestro día a día, algunos de ellos son más evidentes que otros, pero todos tienen la misma estructura y se combaten de la misma forma. Es importante saber detectar estas "trampas" para desactivarlas, y poder centrarnos en el tema de debate: así aprenderemos todos, en vez de andar "golpeándonos" en cada discusión.

¡Espero que el artículo de hoy os haya servido de utilidad!.¡Un saludo! :D



PD: si no fueses un despreciable comunista nazi, compartirías este artículo en Facebook, Twitter y Google+... xD

Comentarios

  1. Yo he usado el apelar a las contradicciones de la otra persona, pero contra una persona que lo hacía sólo por quedar bien ante los demás.

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    1. Hola Abecedaria.
      Si estabas discutiendo sobre si la otra persona es una hipócrita o no lo es, entonces no se considera una "falacia" apelar a sus contradicciones para demostrarlo. Sin embargo, si realmente estabas desacreditando alguna opinión que la otra persona estaba exponiendo, entonces es un argumento falaz: aunque una persona se contradiga a sí misma, puede tener razón a veces.
      Un saludo y gracias por tu comentario.

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  2. Me encantó saber esto. Es algo que veo día a día en discusiones de facebook (en donde yo participo a veces), y es gracioso porque son completos desconocidos. Hay mucha bronca y enojo pero pocos argumentos.
    Aprender a argumentar y a defender mis argumentos es algo difícil, me gustaría hacer un "cursillo" de eso, jajaja.

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    1. ¡Gracias por leer y comentar!

      Sí, Facebook o cualquier foro de internet es un caldo de cultivo perfecto para estas discusiones xD

      Hay buenos libros y vídeos sobre argumentación en internet, te animo a que les eches un ojo ;)

      Un saludo :D

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  3. "Estas palabras son de Adolf Hitler. No podemos rechazarlas simplemente porque haya sido uno de los mayores genocidas de la historia"...esta frase es un buen ejemplo de falacia!"
    Te recomiendo leer "derrota mundial" de Salvador Borrego" para tener en cuenta en futuros comentarios.. saludos!

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    1. Gracias por leer y por la recomendación, ¡un saludo! :)

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  4. ¿Que puede saber de las dificultades economicas de una familia, un presidente que siempre lo ha tenido todo economicamente?

    esta es una falsa analogia o un ataque personal indirecto?
    gracias

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    1. ¡Hola Mayer! Gracias por leer y comentar :)

      Creo que es un ejemplo de ataque personal. Pone en duda la validez del argumento atacando a la persona que lo realiza (el presidente). Me atrevería a decir que, incluso, se puede considerar ataque personal directo: el presidente no tiene razón porque es rico.

      La falsa analogía se aplicaría a otras formas de argumento, cuando se pretende demostrar algo por cierto y para ello recurrimos a una comparación entre dos situaciones que no son comparables, por ejemplo.

      Espero que te haya servido mi comentario.

      ¡Un saludo! :D

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  5. que pueden saber de las dificultades económicas de una familia, las hermanas del imperio hilton que siempre lo han tenido todo económicamente
    me piden identificar, clasificar la clase de falacia y el tipo de razonamiento que se utiliza gracias

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  6. que pueden saber de las dificultades económicas de una familia, las hermanas del imperio hilton que siempre lo han tenido todo económicamente
    me piden identificar, clasificar la clase de falacia y el tipo de razonamiento que se utiliza gracias

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    1. Hola Brian, gracias por pasarte y comentar.

      El caso que me propones es una falacia ad hominem muy clara. Descalifica la opinión o los argumentos de una persona basándose en una circunstancia personal (en este caso, el dinero que tengan). Da por sentado que la validez de los argumentos dependen del tipo de persona que las diga, cuando no es así: los argumentos son válidos o inválidos por sí mismos.

      Espero que te sirva de utilidad, un saludo.

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  7. Me encanto excelente artículo.

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  8. Excelente articulo! Me agradarìa que escribiera titulo(s) de libros de argomentaciòn,

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    1. Hola dago, gracias por pasarte y comentar :)
      Te recomiendo un libro en el que me he basado mayoritariamente, está disponible online gratuito y también se puede comprar: http://www.usoderazon.com/

      Un saludo! :D

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  9. Excelente articulo! Me agradarìa que escribiera titulo(s) de libros de argomentaciòn,

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