"Los curas son unos pederastas". La generalización apresurada.



¡Hola a todos!

Antes de que la gente se escandalice con el título de este artículo, conviene recordar que hoy volvemos a hablar de las llamadas "falacias" o "trampas" en los argumentos.

Para los nuevos, un pequeño resumen: una "falacia" es un argumento o razonamiento que parece bueno, que logra convencer a mucha gente, pero que está mal hecho, es incorrecto y, por lo tanto, no es de fiar. Aquí, otro día más, hablaremos de un tipo especial de "trampa" para que aprendamos a detectarla, a no dejarnos seducir por ella y a evitar usarla en el día a día.

Hoy hablamos de la "generalización apresurada". También se le dan otros muchos nombres, como "generalización precipitada", "falacia de estadística insuficiente", "falacia de muestras insuficientes", "ley de los pequeños números", "inducción apresurada", "falacia del hecho aislado" o "evidencia anecdótica".

¡Guau! Qué cantidad de nombres diferentes, para una misma idea, muy sencilla. El mismo nombre de "generalización apresurada" nos indica claramente de qué se trata este error. Se comete al sacar conclusiones a partir de casos insuficientes, excepcionales o poco representativos. Todos nosotros solemos caer en esta "trampa" muy a menudo, ya que los seres humanos tenemos un poco de "prisa" con eso de sacar conclusiones sobre las cosas, y no solemos pararnos a pensar bien el asunto.

Si oímos "se ha condenado a un cura por pederastia" podemos saltar diciendo "si es que los curas son todos unos pederastas", o "la Iglesia es una institución pederasta".

Eh, eh, para el carro. Tal vez el ejemplo de ese cura criminal no sea un caso típico. Tal vez no sea un caso representativo de todos los curas y de toda la Iglesia (que incluye a todos los creyentes católicos). Desde luego, no tenemos un número suficiente de casos para extraer esa conclusión tan grave. Lo único que podemos concluir ese que ese cura en concreto es pederasta. Y punto. No podemos extraer conclusiones del resto de la institución religiosa por ese motivo.

También se habla de generalización apresurada en el llamado "argumento de los parientes". A partir de un caso concreto de un pariente al que le ha pasado algo específico, hacemos una generalización extrema. ¡Normalmente el caso de mi pariente es un caso aislado!:

  • En Madrid roban mucho: a mi cuñada le robaron el bolso en la Gran Vía.
  • La homeopatía funciona: mi abuela se curó de su artritis tras ir al homeópata.
En el "argumento de los parientes" utilizamos simples anécdotas, es decir, datos recogidos de forma poco rigurosa y basados en experiencias exclusivamente personales. No sirven para demostrar nada, porque no sabemos lo principal: ¡si esas experiencias personales son comunes o muy raras! Podemos utilizar anécdotas para ilustrar una idea o ejemplificar algo, pero no sirven para probar nada.

Para extraer generalizaciones apropiadas debemos realizar un estudio estadístico en condiciones. Dicho estudio selecciona una muestra representativa de personas y extrapola unos resultados con unos márgenes de error. Es un proceso mucho más costoso y difícil, pero sin duda mucho más certero que una generalización hecha "a toda prisa".

Todos los prejuicios, en especial los elaborados sobre etnias o naciones, tiene su origen en una mala generalización. ¡Fijaos cuánto daño hacen y han hecho los prejuicios en el mundo! El racismo y, en el sentido más amplio, la xenofobia, puede arraigarse en creencias generalizadoras erróneas. Es un problema de enorme magnitud, que ha motivado genocidios a lo largo de la Historia y que sigue generando mucho sufrimiento hoy en día. Y sus raíces se encuentran en nuestro pensamiento y en nuestro lenguaje, en algo tan sencillo como una "trampa" de generalización apresurada. Por nombrar algunos prejuicios:
  • Los gitanos son unos ladrones (a partir de unos pocos casos de gitanos ladrones)
  • Los catalanes son unos tacaños.
  • Los andaluces son unos vagos.
  • Los rumanos son gente peligrosa.
  • Los árabes son terroristas y fanáticos.
  • Los alemanes son fríos y calculadores.
  • Los de Albacete son unos paletos.
Me gustaría ver alguna encuesta o estudio estadístico en el que se demostrasen cada una de estas cosas, pero resulta que no existen. Todas estas ideas prefabricadas han surgido a partir de la generalización de unos pocos casos llamativos, que no representan a la población de una región o país entero.

El odio extendido es igualmente fruto de una mala generalización, sin la cual no sería posible la guerra. Para que el deber consista en herir o matar sin saber quiénes son las víctimas, necesitamos generalizar el odio y que todos los enemigos parezcan similares:
  • ¿Por qué no he de matarlo? Es un inglés, un enemigo.
  • Los japoneses son bestias inmundas que han torturado a nuestros soldados.
Por último, y para entrenarnos a la hora de detectar esta falacia, aquí van otros cuantos ejemplos:
  • He conocido tres: se ve que todos los gibraltareños son contrabandistas.
  • Cada vez que enfocan las cámaras de televisión al diputado Gundisalvo lo cogen dormido. Ese hombre no hace más que dormir.
  • Un amigo mostraba a Diágoras, en el templo de Neptuno, el gran número de exvotos depositados por los que habían sobrevivido a un naufragio: Fíjate bien, tú que consideras locura invocar a Neptuno en la tempestad. Sí, dijo Diágoras, pero ¿dónde están los exvotos que prometieron los ahogados?
  • Me encanta esta canción, por lo tanto me gustará también todo el álbum en el que está.
  • Hay pruebas abundantes de que Dios existe y sigue realizando milagros hoy en día. Justo hace una semana leí el casó de una chica que estaba muriendo de cáncer. Su familia entera fue a la Iglesia y rezó por ella, y se curó (aquí se combina esta falacia con la "post hoc").
¡Un saludo! :D

PD: Si te ha gustado esta entrada, ¿por qué no la compartes por twitter y facebook con tus amigos? ¡Seguro que si te gusta a ti, ¡le gustará a todo el mundo! xD


Comentarios