Regla 1: "No criticar. No condenar. No quejarse"


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"Resumen para vagos"

Para influir a los demás, la primera regla es "no quejarse directamente". La crítica directa hace que el otro se ponga a la defensiva, se justifique y nos devuelva el golpe. Provoca resentimiento y malestar, y es muy poco efectiva para conseguir cambios verdaderos.

Ante algo que nos moleste o que queramos cambiar de una persona, preguntémonos ¿qué ocurre en su mente para que piense o actúe así? ¿Puedo perdonar a esta persona por ser imperfecta? De esta forma evitaremos la crítica directa y obraremos con mayor tranquilidad y de forma más persuasiva.
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¡Hola a todos!

El lunes pasado hablé de "cómo influir en los demás". Bueno, en realidad hice una introducción. 

Hablé de que no es lo mismo "qué" decir, frente a "cómo" decirlo. El contenido de lo que digamos debe ser lógico y racional, de otra forma estamos engañando a la otra persona. La forma de decirlo debe ser persuasiva, basándonos en las reglas de la psicología y tratando a la otra persona de forma digna y con tacto. El objetivo o el "por qué" lo decimos, debe ser por el propio beneficio del otro, no por su perjuicio (eso sería "manipulación").

Así, pues: lógica + psicología + ética.

En esta serie de artículos hablaremos del "cómo" tratar a los demás para que nuestras ideas tengan más calado. Estas técnicas están subordinadas a la razón y a la ética. No esperéis grandes trucos de prestidigitador que haga que convenzamos a los demás de forma rápida y sencilla. Esos trucos indudablemente existen, pero se usan para "manipular" y por lo tanto son perjudiciales para los demás. Recordad: lo primero es seguir la ética.

Hoy hablo de una primera "regla", si se puede llamar así. En esto no hay leyes universales, así que se trata de normas generales que pueden ser útiles la mayor parte de las ocasiones. Tampoco son absolutamente ciertas, así que pueden estar equivocadas. Yo las comparto con vosotros, aplicad vuestro pensamiento crítico y quedaos con la parte que os interese.

Regla 1: "No criticar. No condenar. No quejarse"

Cuando vemos que otra persona hace algo mal, la crítica directa es una de las peores cosas que hay para cambiar su comportamiento.

La crítica es inútil porque pone a la otra persona a la defensiva, y por lo común hace que trate de justificarse. La mayoría de las veces ninguna persona se critica a sí misma, por grandes que sean sus errores. Nadie se culpa a sí mismo por su forma de ser. Menos aún si se lo señalamos nosotros contra su voluntad. La persona a quien queremos corregir y censurar tratará de justificarse y probablemente de censurarnos a su vez.

La crítica es peligrosa porque lastima el orgullo, hiere su sentido de la importancia y despierta su resentimiento. Todas estas cosas son irracionales. Nosotros podemos aprender a no sentir malestar ante las críticas ajenas, pero eso nos llevará su tiempo y su esfuerzo racional. Mientras tanto, lo más conveniente es no olvidarse de que las personas somos irracionales en este aspecto. Busquemos otra vía más fructífera que la crítica directa. Recordemos que las personas no somos criaturas lógicas, sino emotivas: erizadas de prejuicios e impulsadas en ocasiones por el orgullo y la vanidad.

Por medio de la crítica nunca provocamos cambios duraderos, y con frecuencia creamos resentimiento: "Tanto como anhelamos la aprobación, tememos la condena". El resentimiento que engendra la crítica puede desmoralizar empleados, miembros de familia y amigos, y aun así no corrige la situación que se ha criticado.

¿Conoces a alguien a quien te gustaría modificar? ¡Bien! Pero, antes de nada ¿por qué no empezar contigo mismo? Desde un punto de vista puramente egoísta esto es mucho más provechoso que tratar de mejorar a los demás, y mucho menos peligroso.

He aprendido que es una tontería regañar a los demás. Bastante tengo con vencer mis propias limitaciones. Decía Confucio: "No te quejes de la nieve en el techo del vecino, cuando también cubre el umbral de tu casa".

Cualquiera puede criticar, censurar y quejarse. Necesitaremos, sin embargo, carácter y autocontrol para ser comprensivos y capaces de perdonar. En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla. Tratemos de imaginarnos por qué hacen lo que hacen. Esto es mucho más provechoso y más interesante que la crítica, y de ello surge la simpatía, la tolerancia y la bondad: "no los censuréis, son tal como seríamos nosotros en circunstancias similares".

Hay un dicho que dice "saberlo todo es perdonarlo todo". Las personas actúan de acuerdo a unos motivos que la mayoría de las veces desconocemos. Si nos quedamos en una crítica superficial del hecho que nos molesta o que desearíamos mejorar, la otra persona no se sentirá comprendida y nos verá como un agresor peligroso.

La primera regla es una "no-regla", es decir, algo que "no" debemos hacer. No debemos criticar a los demás de forma directa.

¿Qué hacemos con las acciones que nos molestan de los demás y que queremos cambiar? En primer lugar, intentemos comprender a estas personas. De forma sincera. ¿Por qué hacen lo que hacen? ¿Por qué piensan de esta forma? ¿Son simplemente malvados o tontos? ¿Son así por sus circunstancias vitales? Tal vez nosotros hayamos tenido más suerte y sepamos cosas importantes de la vida que ellos no saben.

Una vez comprendido el punto de vista de la otra persona, puede que ya no tengamos que seguir con el asunto. Puede que perdonemos. Si sabemos que los seres humanos somos imperfectos, podemos perdonar algunas imperfecciones de los demás. Nosotros también las tenemos. Aceptemos a las demás personas tal y como son, con sus pros y sus contras.

Si seguimos estos dos pasos: comprender y perdonar, conseguiremos dos cosas:

  1. Frenaremos nuestro impulso de criticar a los demás de forma directa. Al no quejarnos, el otro no se pondrá a la defensiva ni sentirá resentimiento. Evitaremos cometer un error grave.
  2. Aprenderemos a convivir de forma más pacífica con los demás. Al perdonar más a menudo, comprendiendo sus motivos, no nos alteraremos tan negativamente ante lo que nos molesta de los demás. Aceptando los fallos de la otra persona, mejoraremos nuestra relación con ella, sea cual sea dicha relación.
Pero, ¡un momento!. ¿Qué forma de influir a los demás es esa? ¡Si no hemos cambiado su comportamiento o su creencia! No vayamos tan deprisa...

Primero, preguntémonos ¿qué me molesta de esta persona? o ¿qué me gustaría mejorar de esta persona por su propio bien?. Después, busquemos sus motivos y aceptemos sus fallos humanos. De esta forma comprenderemos su modo de actuar y seremos más bondadosos y tranquilos. En último lugar, digámonos ¿me interesa cambiar este aspecto de esta persona?

Tal vez no nos haga falta y hayamos descubierto que somos demasiado "puntillosos". Pero tal vez sigamos pensando que sería bueno ayudarle a mejorar su forma de comportarse o de pensar. En ese caso podemos continuar con las siguientes técnicas de influencia. Pero, desde luego, ya no montaremos en cólera ni pensaremos que los demás son "tontos" o "malas personas".

Apliquémoslo a mi amigo Dimitri. Él se acaba de comprar un iPhone con el único motivo de que "todos sus amigos lo tienen". ¡Vaya falacia ad populum! Este tío es tonto. Voy y le digo:

-¿No te das cuenta de que eso es una estupidez? ¡Estás usando una falacia ad populum! Pareces retrasado a veces, ¿eh? No hay quien pueda contigo.

Dimitri se enfada conmigo. Normal. Si nos fijamos, le he atacado directamente. Además de señalar su fallo, he atacado a su persona entera ("eres estúpido", "retrasado", "no hay quien pueda contigo"). No solo eso, sino que voy y le suelo un "palabro" en latín del que él nunca ha oído hablar, y que parece muy pedante y agresivo.

Ahora bien, si seguimos los pasos de los que os he hablado hoy, haríamos:
  • ¿Por qué Dimitri se ha comprado el iPhone? Tal vez tenga necesidad de encajar en su grupo de amigos y no sabe cómo. Tal vez haya mamado desde pequeño los valores del consumismo. Desde luego nadie le ha dado un curso de "falacias" y no sabe qué es un "ad populum". Puede que simplemente le gusten los móviles caros. O todo junto a la vez. Visto desde su perspectiva, es algo natural comprarse un iPhone.
  • ¿Es algo tan grave? Quiero decir... ¿es un "fallo" tan grave en Dimitri para que quiera cambiarlo? Digo "fallo" porque desde mi punto de vista es un acto consumista innecesario... pero ¿es tan importante? ¿Puedo perdonar esta imperfección de mi amigo, al igual que las que tengo yo? 
Lo más probable es que no me queje del iPhone de Dimitri. De momento, eso es lo único que hemos aprendido, a no quejarnos.

Pero, ¿y si el iPhone realmente puede resultar un problema para Dimitri? Imaginaos que se ha gastado un dineral que necesitaba para otras cosas más importantes. O que se compre un móvil nuevo cada dos meses. O que esté enganchado al Whatsapp de forma muy preocupante. Entonces me interesará convencer a Dimitri de que no se compre el móvil. ¿Cómo? No lo sé. Todavía no hemos llegado a esa parte. Desde luego, ¿cómo NO hacerlo?: quejándome directamente.

Protestar enérgicamente es algo que hacemos automáticamente. Nos "damos un gusto al cuerpo", nos desahogamos. Tal vez hayamos "ganado" la discusión. Pero ¿hemos convencido a la otra persona? ¿La otra persona cambiará de buena gana su comportamiento? ¿Ha aprendido positivamente de la experiencia?

En estos casos, el método que parece más "directo" es en realidad el peor. Y un método más indirecto, persuasivo, tranquilo, es más efectivo, aunque más lento y nos obliga a cambiar nuestras reacciones más instintivas y agresivas.

Regla 1: "No criticar. No condenar. No quejarse"

En próximos artículos seguiremos viendo cuál es la mejor forma de influir a los demás para cambiar algo.

¡Un saludo! :D

Comentarios

  1. ¡Genial artículo!

    Como concepto añadido que me parece muy interesante es el de la "técnica del sandwich". Consiste en transmitir la crítica estando ésta precedida y finalizada con un elogio, de forma que: positivo-negativo-positivo. Hay quienes lo hacen sin el primer refuerzo positivo, pero lo esencial es dejar un "buen sabor de boca" a la persona a la que le comunicas tu crítica, siempre constructiva, transmitiéndole que no todo lo que hace está mal, sino que es un aspecto concreto a mejorar que has detectado en ese momento.

    ¡Un abrazo!

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  2. ¡Gracias Santi!
    Ya conocía la técnica del sandwich, yo también la llamaba técnica de la hamburguesa, que ya que estamos que sea sabrosa xD Hay muchas técnicas para dar a conocer una opinión negativa sobre los demás sin necesidad de la crítica directa, que por desgracia es lo más "intuitivo"
    Un abrazo y gracias por pasarte por aquí :)

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  3. Siempre respondo a las críticas, "vale esa es tu opinión" y me voy dejando a la persona plantada.

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    Respuestas
    1. Hola Abecedaria, me gusta tu estrategia.
      Al decir "vale esa es TU opinión" dejas claro que el problema de la crítica es del que la plantea, no del que la recibe. El que la recibe puede elegir si quiere que le afecte la crítica o no.
      Además das a entender que cada uno tiene derecho a pensar lo que le dé la gana, y que lo que piense el otro de ti no tiene por qué afectarte. La gente que es más sensible a las críticas tiene dificultad para aceptar que los demás puedan pensar de manera diferente a la suya.
      Un saludo.

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