La falacia del "y tú también", "tú más"...



_________________________________________________________________________________
"Resumen para vagos"

La falacia del "tú también", "tú más" o, en latín, "tu quoque" consiste en rechazar las críticas o consejos de una persona alegando que esa persona también hace lo mismo que critica. 

Es una falacia porque ataca a la persona, no a sus razones; porque intenta justificar nuestra conducta basándonos en lo que hacen los demás, en vez de en argumentos; y porque desvía el tema de conversación. Una cosa es si la persona es hipócrita o no, y otra bien distinta es si tiene razones buenas para decir lo que dice.

Para defenderse del "tú también" hay que centrar de nuevo la conversación en la crítica, consejo o idea en sí misma.

El "tú también" puede usarse, de forma válida, para criticar la autoridad moral de una persona en un asunto. Pero nunca para criticar sus argumentos.
_________________________________________________________________________________

¡Hola a todos!

Continuamos con nuestra descripción de las falacias o "trampas" argumentales más utilizadas.

Para quien sea nuevo en este blog, haré una pequeña introducción a las "falacias" en este párrafo azul: una "falacia" es un argumento o razonamiento que parece bueno o válido, pero que no lo es. Encontramos falacias allá donde haya una discusión o un debate cualquiera, y esto es muy frecuente: desde la política hasta tus conversaciones con tus amigos sobre temas del día a día, pasando a lo que vemos por la televisión o leemos en los periódicos, lo que encontramos por internet y, en definitiva, casi siempre que dos personas comparten información. A veces estas falacias se usan sin querer, por desconocimiento. Otras veces se usan para engañar y convencer a los demás a toda costa. Es por eso que me gusta llamarlo "trampas", porque es una metáfora bastante gráfica. Al igual que ocurre con las trampas, como los cepos para osos o los agujeros tapados con redes, las falacias pueden ser peligrosas. No obstante, podemos esquivar ambos tipos de trampas si las conocemos y no nos dejamos fiar por las apariencias. Si quieres saber más, haz click en la etiqueta Falacias o "trampas".

Hoy hablaremos de una falacia o "trampa" muy frecuente. Se puede observar desde en los parvularios hasta en la sala del Congreso de los Diputados. Consiste en el conocido "y tú más" o "y tú también".

Este tipo de falacia también tiene un nombre en latín (porque parece que si no es en latín, no impresiona): "tu quoque", que significa simplemente "tú también". Así, las expresiones "tú también", "tú más" o "tu quoque" son equivalentes.

La idea es simple. Como digo, hasta los párvulos la saben usar. Consiste en rechazar un razonamiento porque la persona que la propone hace lo contrario de lo que critica. Es decir, consideramos que su consejo es falso porque esa persona es una hipócrita.

¿Cómo voy a obedecer al médico si él mismo no se aplica el cuento? 

¿Por qué no voy a hacerlo yo si es lo mismo que haces tú? 

Es fácil detectar la falacia porque suele incorporar las expresiones "y tú también" o similares. ¿Por qué esto es un error? ¿Por qué el "tú más" es una falacia?

Con el "tú también" se rechaza un argumento o se critica una idea sin entrar a analizarla. No se valora si la idea es buena o mala en sí misma, sino que se desecha a las primeras de cambio. Simplemente porque el que la dice es inconsistente, hipócrita. Da igual si la persona que da un consejo lo sigue o no, lo realmente importante es el consejo en sí mismo, y si este es bueno o malo.

Su estructura es:
  1. A critica P.
  2. A es también culpable de P.
  3. Por tanto, la crítica a P es rechazada.
Por ejemplo:
  1. Dimitri dice que robar está mal, que es inmoral.
  2. Dimitri, sin embargo, ha robado recientemente material de su oficina.
  3. Por lo tanto, rechazamos que robar esté mal.
Visto así, se ve claramente la "trampa". ¿Robar está mal o no? El tema de conversación es ese, olvidémonos de Dimitri y si es una buena persona o no. Por eso, el "tú también" se puede considerar una falacia de ataque personal: porque pone el énfasis en la persona, no en los argumentos.

Estos versos son malos, pero tú no los haces mejores. 

Smith: Si alguien te pega, deberías poner la otra mejilla. La violencia solo genera violencia, y la violencia en sí misma está mal. Jones: Bromeas: tú pegabas a la gente cuando te provocaban.

Thomas Jefferson decía que la esclavitud estaba mal. Sin embargo, él mismo tenía esclavos. Por lo tanto se deduce que su afirmación es errónea y la esclavitud debe de estar bien. 

Dices que este hombre es inocente pero no puedes ser creíble porque tú también eres un criminal. 

Un error no se corrige con otro error. 

Esta falacia es tremendamente frecuente en política, cuando la oposición critica al gobierno (o viceversa) una conducta, y el gobierno contesta "vuestro partido también...", o "vosotros más".

¿Cómo enfrentarse a esta falacia? ¿Qué hacer si, tras criticar a alguien, nos contesta "tú también"? Debemos volver a centrar la conversación en el hecho en sí, no en nuestra persona. Aquí un ejemplo de cómo actuar:

— No estamos discutiendo sobre mí, sino sobre una propuesta. Déjeme a un lado o imagine que la sugerencia procede de otra persona. Dígame si lo que propongo está bien o mal en sí mismo. Después, si usted quiere, hablaremos de mi inconsistencia, y de si mi conducta justifica la de usted.
— ¡Pero usted no es quién para dar consejos!
— Aquí no cuenta quién ofrece las razones, sino cuánto pesan. Tal vez yo debiera hacer lo que predico, tal vez soy hipócrita, pero la hipocresía es un defecto moral, no un error lógico. No olvide que yo puedo ser inconsecuente y, sin embargo, tener razón. Discuta mis razones, no mi conducta. 
— ¿Pero cómo puede usted aconsejar lo que no practica o criticar cosas que usted mismo hace?
— Yo no critico a nadie ni me ofrezco como ejemplo. Me limito a presentar una propuesta razonada. Si me corto con un cuchillo no podré censurar a quien haga lo mismo, pero nada me impedirá advertir de los riesgos. Al contrario: sabe más de los cuchillos quien muestra cicatrices.
— Pero usted, con su conducta, da la razón a quien haga lo contrario.
— Yo no sirvo de excusa para lo que usted haga mal. Mis errores seguirán siendo errores cuando los cometa otro.

Ya que estamos estudiando muchas falacias, podemos ver que el "tu más" en realidad se puede catalogar en distintos tipos de trampas:


El uso válido del "y tú también"

No siempre que respondemos "tú también" estamos cayendo en una falacia. Al igual que ocurría en el ataque personal (que estaba justificado cuando discutíamos sobre una persona y no sobre sus argumentos), el "tú más" es válido si criticamos la autoridad moral de una persona.

¿Qué es una "autoridad moral"? Es la autoridad que tienen las personas que dan consejos, que sirven de modelo de conducta, que son confiables. Esta autoridad se basa en su coherencia, es decir, en que predique con el ejemplo.

Si se demuestra que una autoridad moral es incoherente o hipócrita, entonces sus consejos o acusaciones no tienen respaldo y podemos rechazarlos.


No des consejos porque tú haces lo mismo. 

¡Ojo! Si rechazamos a una autoridad, no tenemos justificación para rechazar sus argumentos. Reprochamos la falta de autoridad moral de una persona, pero no si sus razones son buenas o malas: en ese caso cometeríamos la falacia.

Ustedes señores no tienen ninguna credibilidad ante el Parlamento ni ante la sociedad porque cuando gobernaban hacían lo contrario de lo que ahora reclaman.
[Se les reprocha, con razón, la falta de autoridad moral pero no se entra a combatir sus razonamientos. Si se pretende que estos quedan suficientemente rebatidos con el reproche moral, entramos de lleno en el uso falaz del recurso al tu quoque.]

¡Un saludo! :D

Comentarios