Reflexión: piedras en el camino



Esto no lo escribí pensando en publicarlo en este blog, pero lo pongo de todas formas, tal vez para que no se pierda.

Hoy hemos tenido el primer día de “clase”, el pistoletazo de salida de lo que será el cuarto curso de medicina. En realidad no ha sido una clase como tal, sino la habitual charla de “iniciación”, en la que nuevos y variopintos profesores intentan, en apenas una decena de minutos por barba, pintarnos un boceto de lo que será el año académico por estrenar. Hoy ha vuelto a ocurrir este tradicional rito.

Yo venía entusiasmado. Todo el entusiasmo que puede tener uno cuando vuelve de vacaciones, claro está. Si pudiese elegir, continuaría mi vida improductiva estival un poco más, pero todo en la vida llega a su fin, y no puedo luchar contra eso. De todos modos, venía con una sonrisa preparada para reencontrarme con muchas personas importantes para mí que hacía demasiado tiempo que no veía. Y así ha sido.

También me encontraba expectante, con la mezcla de nervios e ilusión que da el enfrentarte a una nueva etapa en tu vida, desconocida a priori. ¿Qué aventuras me depararán este año? ¿Qué aprenderé? ¿Qué nuevas amistades entablaré? ¿Me decantaré ya por alguna especialidad, para variar?... Desde luego, hoy no iba a responder ninguna de estas preguntas de forma seria, solo podría intuir por dónde irían los tiros.

Una parte de mí, al sentarme esta mañana en el Aula 1 de la facultad, sin embargo, no pensaba en los apasionantes retos del futuro. Una vocecilla me decía: “prepárate, que vienen curvas”. ¿Estaba preparado? Ya lo sabía de antes, no tenía la menor duda, de que en este nuevo curso las dificultades iban a aparecer desde el mismo comienzo. Veía las sombras de estas enormes piedras en el camino que se proyectaban hacia mí, y no soy tan ingenuo como para pretender que no existen. Están ahí, y aparecieron desde la primera frase que pronunció el primero de los profesores.

Este año tendréis menos prácticas. Sobremasificación. Falta espacio, falta tiempo. Mucho contenido. No cabéis en el hospital. Solapamiento. Coincidís con 5º. Sois el primer curso de Grado… la organización es difícil. Hacemos lo que podemos. Coincidís con 6º. Este año hay cambios…

Parece una melodía prefabricada, como estas canciones que se escuchan en la radio y que parecen unas copias exactas de otras. La misma cantinela, año tras año. Era lo lógico, y yo estaba preparado.

Sabía que el curso no iba a ser perfecto ni mucho menos. Tendría muchas cosas malas o mejorables. Y tenía claro que nos iban a soltar toda la “porquería” el primer día de clase, en la habitual estrategia de desmoralizar a los alumnos para que se pongan las pilas, o tal vez para que no disfrutemos en exceso de la feria. “Tenéis menos prácticas que los demás”, “tenéis menos”, “sois menos”, “tenéis menos”... Solo una vez se le escapó a una profesora que nuestro plan de estudios tenía algo de positivo con respecto al antiguo: tenemos las asignaturas más espaciadas y separadas, menos condensadas. ¿Algo positivo? No se volvió a oír de ello: solo lo malo interesaba, una frase lapidaria detrás de otra, pim, pam.

Podría echarme a llorar, pero ya estaba preparado para sortear estas piedras amargas. Me encantaría tener las mismas prácticas que los cursos anteriores… ¡o más! Sería súper interesante y provechoso. Disfrutaría si las clases no se solapasen, y estuviésemos menos de 30 personas por servicio… ¡qué lujo! Si todo fuese perfecto, lo pasaría en grande, sin duda. Pero… ¡Eh! Las cosas no son perfectas. La realidad es la que es. Y, aunque me cuenten que este curso será terrible, aunque que me pongan veinte mil pegas, no me van a quitar el gusto de disfrutar con lo que hago. No, esta vez no.

Hoy he conocido nuevos profesores que me han dado una primera impresión fantástica. Todos parecen muy majos, y son conscientes de que los problemas de este año existen. Algunos han intentado compensarlos de alguna forma... Y eso es algo que no se valora. Pero yo lo valoro.

También valoro que este año será en el que pasaremos de ser medio-médicos a casi-casi-médicos, en el que abandonaremos la facultad para posar nuestro nido en el hospital. Dejaremos de chapotear sobre las aguas de la medicina para sumergir la cabeza por primera vez. Estoy convencido de que este curso será el mejor que he tenido hasta ahora… por muchas piedras que haya.

Seguiré trabajando por mejorar nuestras condiciones. He oído por ahí que en una asignatura no nos quieren dejar aprender habilidades prácticas… eso no lo permitiremos. Conseguiremos que rectifiquen. Todo aquello que pueda hacer para quitar piedras del sendero, lo haré. Pero, haga lo que haga, siempre saldrán las cosas torcidas. Siempre quedarán obstáculos demasiado pesados, problemas que no puedo solucionar. Están ahí, siempre estarán ahí, pero no me impedirán disfrutar del camino. Estoy preparado.


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