¿Venimos todos de Marte?

Artículo publicado en Sufragium (Aquí):



Hace más de 150 años que Charles Darwin publicara su importantísimo libro "El origen de las especies...", donde argumentaba a favor de una teoría de la evolución de los seres vivos sobre la Tierra, en la que la naturaleza "seleccionaba" las especies más adaptadas a sus entornos. Con la combinación de las explicaciones de Darwin y los conocimientos en genética, la teoría del naturalista inglés se completó para formar lo que hoy conocemos como "neodarwinismo", una explicación sólida y definitiva para responder una de las preguntas que ha acuciado a la humanidad desde sus orígenes: ¿de dónde venimos?

Hoy en día sabemos, con un grado de certeza muy alto, que nosotros los humanos procedemos de la evolución de especies primates ya extintas. Compartimos "abuelos" con los chimpancés y los gorilas, que "solo" hace unos cuantos millones de años pululaban por la superficie de nuestro mundo. Gracias a Darwin y a todos los científicos que le siguieron, hemos podido confeccionar el "árbol de la vida": un árbol genealógico a gran escala, que conecta a los hombres y mujeres del mundo moderno con el resto de seres vivos terrestres, en un grado de parentesco mayor o menor. Así, los chimpancés bien podrían ser nuestros "primos", y las cebras serían algo así como "primos segundos": también compartimos un "abuelo" con las cebras, que vivió mucho antes que aquel primer primate. No solo mamíferos, sino también aves, reptiles, anfibios, peces… Las sardinas y nosotros alguna vez tuvimos un antepasado común. Lo mismo ocurre con los mejillones, las moscas y las lombrices. Las plantas tampoco son una excepción. Hace millones de años, también "nosotros" éramos plantas. Y en algún momento fuimos bacterias, minúsculos organismos invisibles por su pequeño tamaño. Toda la vida actual, en definitiva, surgió en la Tierra primitiva hace tres mil o cuatro mil millones de años. Pero... ¿de dónde surgió esa vida en primer lugar?

Darwin nos enseñó cómo unos seres vivos se "transforman" y dan lugar a otros distintos con el paso de los años, pero no supo explicar cómo surgió la vida en la Tierra. Los datos científicos de la época le impedían abordar el problema. Hoy en día, la incertidumbre sigue siendo vigente, y pese a que existen varias hipótesis al respecto, no ha sido posible demostrar en laboratorio ninguna de ellas. Y es que, en la desolada e inhóspita Tierra de hace cuatro mil millones de años, en algún momento tuvo que surgir vida a partir de lo inanimado, es decir, de la materia inorgánica: agua, roca, aire.

Las ideas actuales buscan la "receta" para construir vida a partir de sus componentes más esenciales. Un pilar fundamental, presente en todo organismo animado, es el ADN, material genético que contiene en su secuencia de moléculas la información necesaria para que un animal, planta o bacteria se reproduzca y siga su camino en la evolución. El ADN en nuestras células se "traduce" a ARN, una molécula parecida, pero más sencilla, que forma el manual de instrucciones para fabricar todas las proteínas. Actualmente se cree que la vida surgió a partir de una molécula de ARN primaria, capaz de reproducirse y "mutar", es decir, cambiar de forma espontánea. Pero, para construir ARN necesitamos elementos químicos básicos, muy importantes para todos los seres vivos, que son el carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre. Tal vez en una Tierra joven, plagada de volcanes y con una atmósfera rica en gases propicios, estos elementos abundaran y se combinaran para formar ARN.

Hace unos pocos días se publicó en la revista científica Nature Geoscience el trabajo de Christopher Adcock, de la Universidad de Nevada, que pone el foco del origen de la vida lejos de nuestro planeta. O relativamente lejos. Concretamente en Marte, el planeta rojo, que según este investigador fue un lugar mucho más propicio para la formación de los ladrillos básicos que constituyen la vida. Hablamos especialmente del fósforo, un elemento que se cree escaso en la Tierra primigenia, pero mucho más abundante en Marte. Junto con los trabajos de Steven Benner, experto en biología sintética, que apunta al boro y molibdeno oxidados, otros dos elementos químicos, como actores principales en la aparición del ARN, y también presentes en mayor cuantía en el planeta vecino, nos plantean una cuestión que roza la ciencia ficción: ¿venimos de Marte?

De momento es solo una hipótesis: una afirmación no demostrada científicamente. Pero no es ninguna locura. Grupos de investigadores se plantean hoy en día si la vida se originó primeramente en Marte, para después trasladarse a la Tierra a través de asteroides. O, en todo caso, si el aporte de estos elementos químicos marcianos fue importante para que en nuestro planeta florecieran las primeras bacterias. ¿Somos todos marcianos en realidad? ¿Tú qué opinas?


Comentarios

  1. Muy interesante artículo, como labor divulgativa es muy acertado. Aunque en biología hemos abanzado mucho y hay teorías que mencionas cómo punteras, que ahora mismo ya cojean y se están estudiando nuevas teorías que expliquen mejor el funcionamiento de la vida. Como por ejemplo el neodawinismo. Los biólogos evolicionistas más punteros están buscando su teoría de la relatividad como ya pasó en física.

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    1. ¡Gracias por tu comentario!
      El neodarwinismo, según lo he estudiado, lleva varias décadas implantado en la biología, y estudia los aspectos de la evolución de la vida en la Tierra, no de la aparición de la vida como tal.
      Un saludo.

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