¿Es justo el sistema actual de investigación médica en el mundo?



Publicado en Sufragium (Aquí):

Solo el 4% de los nuevos fármacos y vacunas están dirigidos a las “enfermedades de los pobres”. Un reciente estudio así lo acaba de publicar, tras analizar las nuevas terapias que se han aprobado en la primera década de este siglo. La denuncia, publicada en la revista The Lancet Global Health, proviene de la iniciativa  “Medicamentos para Enfermedades Olvidadas” , fundada por Médicos Sin Fronteras y la Organización Mundial de la Salud.

La investigación médica corre a cuenta, principalmente, de las grandes industrias farmacéuticas y de los gobiernos de los distintos países. El desarrollo de innovaciones en los tratamientos médicos supone una inversión económica muy alta, que muchas veces ve comprometido su “retorno” en términos de beneficio monetario. Es por eso que muchas enfermedades quedan apartadas de los avances de la ciencia médica, siendo consideradas como “enfermedades olvidadas”.

Las enfermedades olvidadas azotan principalmente a los países con menores recursos económicos. Las más importantes son las enfermedades infecciosas: malaria, tuberculosis, enfermedades diarreicas (primera causa de mortalidad infantil en el mundo) y otras enfermedades tropicales desatendidas. Todas estas patologías representan casi el 11% de la pérdida de salud de la humanidad.

Las personas que sufren dichas enfermedades están a la espera de verdaderos avances médicos, teniendo que conformarse en muchos casos con tratamientos poco eficaces y muy tóxicos. El coautor del estudio, Jean-Hervé Bradol, de Médicos Sin Fronteras, afirma en un comunicado que “la gente sigue sufriendo y muriendo por estas enfermedades y los responsables sanitarios deben ser capaces de ofrecer a todos los pacientes, independientemente de su capacidad para pagar, el mejor tratamiento posible. Sólo entonces podremos decir que hemos progresado”.

De las inversiones económicas para frenar estas enfermedades desatendidas, más de la mitad provienen de gobiernos, financiados con dinero público. La industria farmacéutica, que obtiene poco margen de beneficio para investigar en estas patologías, solo aporta el 23% de los recursos. Hasta un 15% del esfuerzo viene de manos de organizaciones sin ánimo de lucro.


¿Es justo el sistema de investigación médica? ¿Es ético y aceptable que un gran porcentaje de la población mundial no tenga acceso a las medicinas que podrían mejorar su vida? ¿Existen alternativas a la situación actual? ¿Es compatible el libre mercado y el beneficio económico de la industria con el tratamiento de las enfermedades olvidadas? ¿Hemos de redoblar los esfuerzos en la investigación pública de estas patologías? ¿O no deberíamos centrarnos en los problemas de salud de otras regiones del mundo mientras tengamos otras prioridades en el mundo rico?

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