Mala farma

Reseña sobre el libro "Mala farma" de Ben Goldacre (2013).


La Medicina está enferma. El edificio en el que se sostiene todo el conocimiento médico actual adolece de serios problemas que, lejos de resolverse, son ignorados o consentidos. Esto repercute cada día en muerte y sufrimientos innecesarios en personas de todo el mundo.

Esta es la tesis central del libro "Mala farma", del médico británico y divulgador científico Ben Goldacre. Un libro que recomiendo encarecidamente a todos aquellos cercanos al ámbito de la medicina y la salud (estudiantes, profesionales... pero también farmacéuticos, miembros de asociaciones de pacientes, etc.), y cuyo contenido nos afecta a todos, ya que todos estaremos enfermos en alguna ocasión y acudiremos a la medicina científica en busca de solución a nuestros problemas.

Hoy en día, cuando un médico receta un medicamento (y no otro) para tratar una enfermedad, lo hace porque se basa en la mejor información científica de la que disponemos actualmente (es lo que se llama "medicina basada en pruebas" o "medicina basada en la evidencia"). Para demostrar la eficacia de los fármacos, se llevan a cabo costosos y difíciles estudios en miles de pacientes, que pasan una serie de filtros hasta llegar a oídos de nuestro médico, que es el que decide qué nos va a recetar. Puede darnos la sensación de que es un sistema prácticamente perfecto, casi impoluto, pero nada más lejos de la realidad.

Ben Goldacre nos muestra, uno por uno, las principales lacras que dañan la medicina basada en pruebas. Desde la mercadotecnia engañosa que realiza la industria farmacéutica (por medio de los visitadores médicos, anuncios en revistas científicas, estudios propagandísticos, financiaciones oscuras...), pasando por la indolencia de los organismos reguladores (como la Agencia Europea del Medicamento, entre otras), hasta llegar a la más importante: datos que faltan.

La mitad de los estudios clínicos que se realizan en seres humanos no se publican. No salen a la luz, simplemente se esfuman. Aquellos resultados que "no interesan" a las compañías farmacéuticas desaparecen. El resultado: una visión de la realidad enormemente distorsionada, que impide que se tomen buenas decisiones médicas. Las consecuencias reales: gente que muere y sufre innecesariamente al no tomar el mejor fármaco disponible, al ocultarse efectos secundarios de los medicamentos, millones de euros del presupuesto nacional malgastados en opciones terapéuticas inferiores...

El problema (o los problemas) son reales, candentes, aquí y ahora, y como bien nos recuerda el autor, sus consecuencias son de carne y hueso. 

No obstante, existen soluciones.

Durante todo el libro, el autor describe de manera exquisita, citando cientos de referencias de trabajos científicos, y con minuciosidad impecable, cada una de las ponzoñas que envenenan la medicina actual. Lejos de invocar teorías de la conspiración, Goldacre aporta datos, cifras, ejemplos reales, de forma abundante. El médico británico hace apología de una medicina realmente basada en pruebas objetivas, sin distorsionar, con protocolos efectivos de lucha contra el fraude y la manipulación. Su lectura deja una sensación a la par de estupor y de frustración, de rabia contenida. Pero también deja abierta una válvula de escape: tras cada capítulo nos recuerda qué cosas podemos hacer nosotros para cambiar esta situación, a todas luces injusta.

Una de esas cosas es esta: hacer correr la voz de que estos problemas existen, y de que todavía no se han solucionado.

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