Cómo despedirnos del enfado en nuestra vida (Budismo aplicado, III)



Si queremos reducir el enfado (u “odio”, en el sentido amplio de la palabra) con las personas o las cosas de nuestro día a día, hay algunas estrategias que pueden ser útiles y que utilizo yo, personalmente.

En primer lugar es importante QUERER reducir nuestro enfado. Para ello es útil recordar qué consecuencias negativas tiene el odio en nuestra vida y en la de los demás, y en qué mejoraría nuestra vida si nunca nos enfadásemos con las personas o las cosa.

En segundo lugar hay que SABER CÓMO hacerlo. Las tácticas “anti-enfado” son muchas, el budismo las llama practicar la “Paciencia”.

También tenemos que estar ATENTOS a nuestro enfado. Aprender a detectarlo en cuanto surja en nuestra mente, tener una “vigilancia” constante. Conocernos a nosotros mismos. Si decimos “ey, me estoy enfadando”, podremos intentar manejar ese enfado si queremos.

Por último es fundamental la PRÁCTICA. Con la práctica diaria, vamos paso a paso reduciendo nuestro enfado, y aprendiendo el nuevo hábito de no enfadarnos. La práctica poco a poco consigue alcanzar situaciones que de entrada hubiéramos creído imposibles.

Estos cuatro elementos conjugados aumentan nuestras probabilidades de éxito. Si no QUEREMOS dejar de enfadarnos, nunca lo haremos. Si no SABEMOS, por mucho que queramos, nuestros esfuerzos no darán frutos. Si no VIGILAMOS nuestra mente, no somos conscientes de cuándo nos empezamos a enfadar y no sabremos cuándo aplicar las estrategias anti-enfado. Por último, si no PRACTICAMOS, no conseguiremos un resultado sólido.

Por lo tanto, si QUEREMOS dejar de enfadarnos, SABEMOS cómo hacerlo (practicando la Paciencia), VIGILAMOS nuestra mente y PRACTICAMOS siempre que podamos, es bastante probable que mejoremos en este aspecto de nuestras vidas.



¡Un saludo! :D

Entradas anteriores de la serie "Budismo aplicado":

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