El odio: vigilar cuándo aparece (Budismo aplicado, V)




Después de comprender las numerosas faltas del odio, pasemos a observar de cerca nuestra mente en todo momento.

En cuanto nos demos cuenta de que nos vamos a enfadar (por ejemplo, al fijarnos en los defectos de los demás y culparlos del malestar que sentimos), nos será útil recordar de inmediato las desventajas del odio. Al comprender que enfadarnos no resolverá nada y que solo aumentará nuestro sufrimiento y el de los demás, querremos esforzarnos por pensar de manera más constructiva.

Si somos capaces de reconocer los malos pensamientos antes de que se conviertan en odio, no será muy difícil controlarlos. De este modo, no correremos el riesgo de reprimir nuestro enfado y de que se convierta en rencor. Controlar el enfado no es lo mismo que reprimirlo (esto último lo hacemos cuando el odio ya ha surgido por completo en nuestra mente pero no lo reconocemos). El rencor es muy peligroso porque el enfado continuará creciendo oculto en nuestra mente, cada vez con más fuerza hasta que un día termine desbordándose.

Si nos damos cuenta de que hemos ingerido un veneno, desearemos contrarrestarlo lo antes posible porque sabemos el daño que puede causarnos. Pues bien, el odio es un veneno para nuestra mente. Si queremos ser más felices, haremos bien en esforzarnos por liberar nuestra mente del veneno del odio.

Por lo tanto, en lugar de culpar a las circunstancias externas o a los demás y considerarlos nuestros enemigos, reconozcamos que el verdadero responsable de nuestro sufrimiento es el odio que tenemos en la propia mente. El odio es el principal enemigo de todos, no es amigo de nadie. Nuestro enfado nunca nos ayuda a nosotros y el de los demás tampoco les ayuda a ellos. Lo único que el odio consigue es destruir nuestras virtudes y las de los demás, y solo causa infelicidad.

Vigilemos nuestra mente de manera continua para protegernos de él.

En cuanto notemos que está surgiendo, es el momento de aplicar las técnicas que veremos en los próximos capítulos.


¡Un saludo! :D

Entradas anteriores de la serie "Budismo aplicado":

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