La solución al odio: la paciencia (II)



Hay innumerables circunstancias difíciles y desagradables que son inevitables, pero podemos evitar la infelicidad y el enfado que nos provocan. ¿Cómo? En vez de reaccionar ciegamente, pensemos ¿qué ganamos con disgustarnos?

Si algo tiene solución, ¿qué necesidad hay de preocuparse? y si no la tiene, tampoco sirve de nada hacerlo”.

No tenemos que sentirnos mal solo porque las cosas no marchen como queremos. Si reaccionamos con impaciencia ante las dificultades y nos enfadamos, no hacemos más que empeorar la situación. Pero podemos aprender una forma de reaccionar más realista y constructiva.

Aceptar las dificultades también implica aceptar a los demás. Si aceptamos a los demás de corazón tal y como son, sin juzgarlos y sin la mínima reserva, no habrá fundamento para tener problemas en nuestras relaciones.

Los problemas no existen fuera de nuestra mente, así que cuando dejemos de considerar que los demás son los problemas, dejarán de serlo.

Aceptar con paciencia no solo nos ayuda a nosotros mismos, sino también a los demás. Ser aceptado te hace sentir muy diferente a ser juzgado.

Cuando alguien se siente juzgado, de inmediato se pone tenso y a la defensiva, pero si se siente aceptado, se relaja y comienzan a aflorar sus buenas cualidades. La paciencia soluciona siempre nuestros problemas internos y a menudo también los conflictos que tenemos los demás.

Hasta el próximo capítulo, ¡un saludo! :D

Comentarios

  1. Hola. ¿Ha quedado inconclusa esta serie?

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    1. ¡Hola Joshua! Acabo de escribir el siguiente artículo de la serie, ¡gracias por pasarte por aquí! :D

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