Problemas del odio (Budismo aplicado, IV)


¿Qué problemas traen el odio y el enfado en nuestra vida? Tenerlo presente en nuestro día a día nos ayudará a tener una buena motivación para luchar contra el enfado.

El odio es la emoción más destructiva: acaba con nuestra paz y felicidad, y nos impulsa a cometer acciones perjudiciales contra nosotros y contra los demás. Es una traba en nuestro camino de progreso emocional/espiritual.

Cuando sentimos odio, sentimos dolor, perdemos la paz interior, nos volvemos inquietos, estamos tensos, incómodos, nos cuesta conciliar el sueño y descansar por las noches. Cuando estamos enfadados, no podemos divertirnos, no disfrutamos de lo que estamos haciendo, y podemos convertir a la persona más atractiva en un demonio con el rostro encendido.

Bajo el poder del odio, perdemos el control de nuestras emociones. Es un círculo vicioso de malestar. Nos impide ser razonables, nos impulsa a la venganza, podemos llegar a agredir e incluso matar a nuestros seres queridos y otras personas que nos han ayudado. Con el enfado y el odio convertimos a los demás en enemigos. Además, nos aleja de la gente, puesto que nadie quiere relacionarse con una persona siempre enfadada, y acabamos abandonados.

El odio destruye nuestras relaciones de convivencia, donde es fácil que surjan pequeños conflictos. Si no controlamos nuestro enfado diario, nuestras relaciones íntimas se deteriorarán, porque los momentos de felicidad compartida irán disminuyendo. Ni siquiera el amor no puede sobrevivir rodeado de discusiones, como una flor rodeada de malas hierbas.


En el próximo capítulo hablaremos de la importancia de estar atentos al odio cuando surja en nuestra mente.

¡Un saludo!

Entradas anteriores de la serie "Budismo aplicado":

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