En busca de la política perdida (I: el problema)



Un dato: España es uno de los países europeos donde menos confianza existe en el sistema político. Según el Eurostat, con datos de 2013, los/as españoles/as "suspendemos" nuestro sistema político con una nota de 1,9 sobre 10, la tercera nota más baja entre los países europeos (Portugal: 1,7, Eslovenia: 1,8). La media europea se sitúa en 3,5, las notas más altas corresponden a Suiza (6,6), Finlandia (6,0) y Noruega y Dinamarca (5,9).

Este dato no creo que sorprenda a nadie. Según el último barómetro del CIS (octubre de 2015), un 70% de la población cree que la situación política es "mala" o "muy mala", y menos de un 4% piensa que es "buena" o "muy buena".

¿Qué está pasando? Indudablemente son muchos los factores que deben influir para configurar la situación actual. En mi opinión personal, hay tres cuestiones que pueden ser importantes:

1. El "espíritu" de la política. La sensación que da la política es la de una actividad a la que uno/a se apunta para lucrarse económicamente y para obtener poder. La política está devaluada por los valores que representa actualmente: ambición, lucha de egos, división, poder, corrupción, manipulación, engaño, mentira, "trepar", incompetencia...

2. La "guerra" política. En la política se produce el "pensamiento grupal": derecha contra izquierda, ricos contra pobres, PSOE contra IU, Ciudadanos contra Podemos, PP contra todos, nacionalistas contra independentistas... La política es como una "guerra" que se reduce a "nosotros/as contra ellos/as". En las guerras, nadie gana. La gente votante de un partido suele ser acrítica dentro de su grupo, y ser ferozmente crítica con el resto de grupos. Dividimos la sociedad en gente que "es" de un partido, o que "es" de otro. En vez de utilizar la política como una herramienta, la llevamos al terreno personal y creamos una división irreconciliable, lo que se traduce en las actitudes irracionales de los partidos políticos y su lucha encarnizada entre ellos.

3. El alejamiento de la política. No dispongo de datos, pero creo que la inmensa mayoría de la población está "alejada" de la política. Esto es, no participa de ninguna manera en ningún movimiento de índole política: asociaciones de vecinos, movimientos sociales, partidos políticos, plataformas ciudadanas, sindicatos... La política no se siente como algo "propio", como una responsabilidad individual, sino como algo que hacen "los políticos", esos seres detestables, lejanos. La actividad política está tan devaluada, que muy poca gente da el paso de participar activamente en el sistema político. La frustración de la política no se canaliza adecuadamente en el trabajo por mejorar la política.

Estos tres elementos, en mi opinión, contribuyen de forma decisiva a la mala opinión que tenemos en España de la política. En mi siguiente artículo comentaré, siempre desde mi perspectiva personal, como sería para mí una "buena" política.

¡Un saludo! :D

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