Sobre la moda



¿Qué es la moda? Un matemático te diría: "el número que más se repite en una serie", o lo que es lo mismo, el que está "en la cresta de la ola". Otra persona te podría decir: "la tendencia en la forma de vestir, la ropa que se lleva esta temporada". Para mí, la moda es todo aquello que hace la mayoría de las personas de nuestro entorno, lo que está "en la cresta de la ola", y que copiamos simplemente por unirnos a esa cresta.
Hay personas a las que les gusta mucho ir a la moda, en el sentido de que disfrutan yéndose de compras, eligiendo su vestuario y sus complementos, dedicándole tiempo a su aspecto físico. Lo hacen porque para ellas es una afición, disfrutan con ello. No estoy hablando de ese tipo de situaciones: que a una persona le guste la ropa en vez de los libros o el deporte, para mí es irrelevante. Hablo del mandato social, a veces oculto y a veces explícito, unas veces sutil y otras evidente, que te "obliga" a un nivel psicológico, a comportarte como los demás: a vestir como los demás, a pensar como los demás, a decir como los demás, a actuar como los demás.
Vivir "a la moda" tiene una serie de ventajas evidentes. En primer lugar, es muy fácil integrarse en el grupo, unirse a una comunidad homogénea. En segundo lugar, eliminar las diferencias con los demás es una manera cómoda y segura de no tener que sufrir rechazo y críticas. Además, seguir la moda es sencillo, es un acto pasivo, porque solo tenemos que dejarnos arrastrar por la corriente dominante, no es necesario cuestionarse nada.
Pero, ¿cuál es el problema? ¿Qué hay de malo en querer actuar como el resto de la gente? Quizá penséis que vivimos en una sociedad completamente libre, que todo el mundo puede elegir cómo quiere vivir sin la mayor dificultad, y si la mayoría nos comportamos de una manera, es porque es así como nos gusta hacerlo. Quizá opinéis que no existe ninguna "presión" social para actuar de una forma determinada. Tal vez sea lo mismo que piensan los peces que se mueven en la dirección de la corriente, río abajo. Para ellos, no hay resistencias por ninguna parte, y creen estar escogiendo el rumbo. No obstante, si un pez, osado o despistado, intenta cambiar de dirección, se encontrará con un obstáculo poderoso.


Por experiencia propia, las presiones sociales se manifiestan cuando uno intenta hacer algo "diferente" a la moda, a lo común. Es difícil darse cuenta de la presión social que existe en la juventud para beber alcohol, hasta que deja de beber: insistencias continuas por parte de amigos y amigas, de familia, de otras figuras sociales, dificultad para desligar el ocio y la socialización del alcohol, discriminación en fiestas y locales... Tampoco es sencillo dejar de comer carne, por las mismas razones. Y si hablamos de otras situaciones, es aún más difícil, como en el caso de las relaciones sentimentales. Existen presiones en todas partes, a veces sutiles, otras más evidentes e intimidatorias. Algunas se manifiestan en forma de rechazo; otras, de ridículo. Extrañeza, crítica, burla, incomprensión, aislamiento. Incluso odio, aversión, censura. Las aguas de la moda nos empujan a todos y todas, en diferente medida, hacia una o varias direcciones concretas, según nuestra cultura y condiciones.

La moda del físico es especialmente tiránica: la corriente nos arrastra a desear ser mujeres delgadas, sexuales, seductoras, extrovertidas, resueltas, independientes, pero a la vez sensibles, románticas, detallistas. La ola nos impulsa a los hombres a querer ser musculosos, dominantes, activos, luchadores, arriesgados, líderes, carismáticos, exitosos. Por desgracia, resulta tristemente evidente que estos "modelos" (de "moda") repercuten negativamente en la vida de muchas personas. Los TCA (trastornos de conducta alimentaria) y la baja autoestima que merman a gran porcentaje de la población, principalmente mujeres jóvenes, aunque cada vez más hombres, son resultados evidentes del culto ciego a la moda del físico.

Pero también hay muchas otras modas. Ya he comentado la moda del ocio en jóvenes: alcohol, porros, sexo, desenfreno, rebeldía, riesgo. Esta moda nos empuja a otras consecuencias, invisibilizadas y minimizadas: España es uno de los países de Europa con mayor consumo de alcohol, más de 6 millones de personas en nuestro país tienen un consumo de riesgo de alcohol, y para Europa el alcohol cuesta 100 billones de euros (tras restar ingresos). Otras consecuencias adversas de las diferentes modas están en la base de muchos de nuestros problemas: hábitos insaludables (obesidad, problemas derivados del tabaco), consumismo, destrucción medioambiental, violencia interpersonal, incultura, xenofobias... A veces los hilos que unen moda y estos problemas son finos y difíciles de ver, otras veces son más notables. Pero todos ellos comparten una característica: son invisibles para aquel que sigue la corriente por inercia, sin reflexión.

Los matemáticos consideran que la "moda" es una variable que describe una situación. Sin embargo, en la vida real, la "moda" crea esa situación. No solo la refleja, sino que la modifica en una determinada dirección. La moda del físico no nos impulsa a tener un físico "normal", "común", sino que nos plantea modelos imposibles (y digo imposibles, literalmente, porque hoy en día la publicidad utiliza retoques digitales para ofrecernos cuerpos y caras irreales). La moda no es una decisión democrática y consensuada por la población, sino que está generada por grupos concretos con intereses determinados: empresas, medios de comunicación, a veces gobiernos y organismos públicos. Su instrumento principal es el marketing, la publicidad, la sutil manipulación escondida en el comercio.


¿No puede ser tan malo, verdad? No hay que exagerar, ni ser alarmistas. Bueno... depende del caso. A veces puede que sí, otras puede que no. No obstante, en todos los casos en los que actuamos por moda, en vez de por motivos personales razonados, nos parecemos al burro que va siguiendo una zanahoria que le pone su amo, y acaba recorriendo un camino que no era el suyo. Yo no me considero un rebelde. No estoy en contra del sistema por norma (lo cual, dicho sea de paso, sería similar a seguir la moda, pero en dirección contraria). Simplemente, me gusta reflexionar sobre lo que veo, y no aceptar que algo es bueno para mí simplemente porque esté de moda. Y, a veces, y como consecuencia de esa reflexión, elijo caminos que pueden resultar sorprendentes.

Los problemas de ir contra la moda son muchos. Las presiones existentes me han hecho sentir, más de una vez, en una isla alejada de las demás. ¿Cómo es esto posible? ¿Por qué creamos islas en base a valores completamente superficiales, tales como el aspecto físico, la ropa, la opinión política, las aficiones o la forma de divertirnos?

La corriente de la moda, tristemente, puede crear roturas en el tejido de la sociedad. Si nos salimos del río, podemos quedar varados en un charco, en una isla. Pero, si somos conscientes de esto, tal vez podamos construir puentes que resistan la corriente: puentes basados en las características que nos unen, como humanos. Diálogo, diversión, colaboración, respeto, empatía, compasión, ilusión. ¿Por qué no crear nuestro archipiélago particular, unido por estas conexiones?

¿Por qué no, en definitiva... crear y seguir nuestra propia moda?

¿Qué opinais? ¡Un saludo! :D

Comentarios